Hace unos pocos días mi hijo hizo un descubrimiento asombroso; a su tierna edad vio por vez primera las extrañas danzas brownianas de las partículas de polvo junto a la ventana. Quiso atraparlas en vano y se le veía fascinado por aquellas diminutas y luminosas criaturas. Para él sólo es el principio de una larga sucesión de pequeños enigmas que de tanto en tanto salpicarán su existencia.

Tengo la absurda sensación de que hay un Creador con gran sentido del humor (y de la estética) que ha sembrado el universo de estos pequeños enigmas para hacernos un guiño. Cada uno es una pieza de un gigantesco puzzle, uno en plan "eternity", que al componerlo (si alguien alguna vez lo consiguiese) expondría como premio el secreto del universo. Dios no jugará a los dados pero se pirra por los sudokus.
El caso es que de cuando en cuando logro capturar uno de esos pequeños fragmentos de mensaje en una fotografía. O para ser más exacto (y más sincero), al ver una foto tomada al azar descubro uno de ellos astutamente agazapado en ella. Yo los distingo por el magnetismo; la ves y te das cuenta que te producen un ligero desasosiego, un vértigo, que hay algo extraño pero indefinible en ellas. Algo que tiene que ver con la manera en la que se componen los fragmentos más pequeños. Como si sintieses la necesidad de aproximarte más y más, de ver con detenimiento ese minúsculo detalle.
Y casí siempre en el interior de cada uno de los pequeños enigmas se oculta un rayo de luz extraviado. Pero puede que sólo yo pueda verlo. Quizás esas fotos en el fondo no tengan nada de especial.

No estoy ni remotamente cerca de resolver el puzzle. Tal vez me falten piezas. Tal vez usted, lector (¿blogonauta?), tenga en su poder alguna. Una imagen, una frase, una sensación, qué se yo. Y tal vez fuese tan generoso como para compartirla conmigo. Al que lo haga prometo contarle el secreto del universo cuando lo descubra (y mi agenda de conferencias me lo permita).
P.D.: Al enterarse de mi oferta mi hijo me regaló un pequeño caracol que a reglón seguido pretendió que ingiriese. ¿Debería haberlo hecho?¿Me habría acercado ello a la mente de Dios?. En cualquier caso él se ha situado el primero de la lista para la Revelación.