"Háblame, oh Musa, y cuéntame del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado la

sagrada ciudadela de Ilión, conoció las ciudades y el ingenio de innumerables gentes".

Homero
, Odisea, Canto I



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miércoles, 23 de julio de 2014

Prueba del nuevo Samyang 10 mm F/2.8 para fotografía nocturna (y II).

Tal como contaba en la primera parte de este artículo, recientemente he adquirido una unidad del nuevo Samyang 10 mm f/2.8 ED AS NCS CS y éstas son las impresiones que he sacado de mis primeras experiencias con él.


Ante todo hay que decir que es un objetivo sólo apto para fotógrafos con gran paz interior. Es TOTALMENTE manual. No solo enfoque o diafragmado a la vieja usanza; puedes olvidarte de los datos EXIF porque no proporciona ninguno a la cámara al no disponer de chip y consecuentemente tampoco hay "chivatazo" al enfocar correctamente, ni funciona de modo normal el fotómetro (bueno esto no es del todo así para los usuarios de cámaras Nikon, porque Samyang sí equipa a sus objetivos de esa montura del correspondiente chip). Con él se actúa a ciegas, echando mano de lo que puedas saber de teoría de la fotografía.

f/4, 1/2 s., ISO 800
Su construcción mecánica es sobria, más ligero y contenido en volumen de lo que esperaba (y de lo que es habitual para estas focales). Se ve en él poco metal y mucho plástico, pero éste es de calidad y no transmite excesiva fragilidad. El anillo de enfoque es muy agradable, con la resistencia adecuada para que el enfoque sea firme pero no resulte un esfuerzo el rodarlo, y tiene un recorrido razonable. El de diafragmado es por contra algo incómodo de accionar por su estrechez y su posición muy pegada al cuerpo de la cámara. Un detalle a tener en cuenta es que las marcas de enfoque no son fiables, están "descalibradas", por decirlo así. En mi unidad he comprobado que una vez enfocado correctamente la distancia de enfoque quedaba marcada no por la linea ancha que debería indicarla sino por la línea que indica el final de la profundidad de foco a F/2.8, más o menos medio centímetro a la derecha de su posición correcta. Es un error de montaje muy común en todos los modelos de la marca y que al parecer se puede corregir sin problemas uno mismo con algo de habilidad y pulso firme (hay videotutoriales en la red que muestran el procedimiento general, por ejemplo éste). No obstante, una gran ayuda a la hora de enfocar es la gran profundidad de foco que tiene un objetivo de 10 mm como éste, porque permite una tolerancia mayor y nos permite no tener que rompernos el coco buscando el punto preciso de enfoque. Por lo demás, yo no he detectado holguras ni defectos de construcción evidentes, al menos en mi unidad.

Esta es la posición en la que enfoca a infinito. La escala no parece muy calibrada ¿no? ...

A nivel óptico tiene unas prestaciones más que interesantes. Desde máxima apertura su nitidez es sobresaliente en el centro y razonablemente homogenea en todo el campo. Una prueba muy gráfica e ilustrativa de la nitidez que es capaz de proporcionar este objetivo me la propició esta foto nocturna de las formaciones de arenisca que rodean una pequeña cala de Formentera.

f/2.8, 30s., ISO 200
En ella se aprecia la constelación de Lyra y en ella la famosa estrella múltiple Epsilon Lyrae. Esta estrella está  formada por dos parejas de estrellas dobles, separadas una doble de la otra por 208 segundos de arco. Dado que la focal del objetivo son 10 mm, las dos parejas (que se verán simplemente como dos estrellas a esta focal) se proyectarán en el sensor como separadas por tan solo 10 micrómetros. Y dado que los píxeles de la EOS 450D miden 5.2 micrómetros, las dos estrellas aparecerían separadas por algo menos de 2 píxeles.

Pulsa sobre la foto para ampliarla

Pues bien, en la imagen se aprecia perfectamente (pese al deterioro de nitidez al pasarla a JPEG) la separación entre las dos componentes, lo que implica una resolución elevadísima (normalmente la resolución de un objetivo se calibra con un test denominado MTF50 y que es una carta que proyecta un patrón de líneas para buscar después cuál es el número de líneas por milímetro en el que el contraste entre las zonas blancas y las negras del patrón ha descendido al 50%. Normalmente un buen objetivo alcanza un MTF50 de 40 líneas/mm en el sensor y uno excelente las 50 ó más, o lo que es lo mismo, una separación de 20 micrómetros entre una y otra, menos, pues, de lo que arroja mi test con Epsilon Lyrae).

f/2.8, 30s., ISO 1600
f/2.8, 30s., ISO1600
Las estrellas presentan un aspecto agradable y estético en todo el campo salvo en las esquinas donde el efecto de la proyección rectangular les provoca una fuerte deformación. Buena parte de la culpa reside en lo contenido de la aberración esférica y de coma. Nuevamente hay que acudir a los extremos del campo para percibirla algo. Así mismo la aberración cromática, solo evidente en las esquinas en condiciones de contraste muy fuerte (o en estrellas muy brillantes en fotografía astronómica), se puede corregir fácilmente mediante software. Presenta una cierta distorsión de barril (inevitable en este tipo de objetivos) que según la web ePhotozine es del 4.65 %, lo que puedo corroborar, un valor algo elevado para una focal fija. Más difícil es medir el viñeteo a causa del enorme campo de visión abarcado por el objetivo (105.9º en una cámara de formato APS-C), que hace casi imposible encontrar un fondo uniformemente iluminado con el que hacer pruebas. En la misma web afirman haber medido que las esquinas quedan oscurecidas 1.63 pasos respecto al centro del campo, lo que es razonable (y corregible vía software). Finalmente, el control de reflejos internos, si bien no presenta problemas exagerados, no es su mejor baza dejando bien claro que aun le queda camino por recorrer a la marca coreana con su tecnología de nanocristales. En realidad, esta última es la única pega seria ya que no es posible corregirla o minimizarla en el revelado o el procesado como el resto, aunque en paisajismo astronómico lógicamente debería tener una incidencia muy anecdótica.

f/5.6, 1/15 s., ISO 200
f/5.6, 5s., ISO 200
f/4, 30s., ISO 200
Conclusión.
Es un buen objetivo en cuanto a su rendimiento óptico, destacando particularmente en nitidez desde los primeros diafragmas, correcto en lineas generales a nivel mecánico y de construcción, y muy contenido de precio respecto de objetivos equivalentes de otras marcas a similares niveles de desempeño. Sin embargo no podemos olvidar que carece de diafragmado o enfoque automáticos e incluso de chip de diálogo (excepto en el modelo con montura Nikon), por lo que su uso y condiciones no son directamente comparables con los de la competencia. La clave está en si necesitamos lo que esos elementos nos proporcionan o podemos prescindir de ellos y gozar del mucho dinero ahorrado. Por eso antes de adquirir uno deberíamos tener muy claro si es adecuado para el uso que le vamos a dar (paisaje y nocturnas fabuloso; viajes puede que bien pero siempre que no se requiera inmediatez; el resto, a duras penas).

Prueba del nuevo Samyang 10 mm F/2.8 para fotografía nocturna (I).


 Samyang 10 mm f/2.8 ED AS NCS CS 
(Crédito foto: Samyang Optics)

Una de las limitaciones con las que me encontraba al trabajar con mi equipo era la falta de un angular extremo. Habitualmente, para fotografía de paisaje, tanto diurno como astronómico, utilizo un Tamron 17-50 mm F/2.8. Es un objetivo humilde pero cumplidor, que me ha proporcionado hondas satisfacciones pero que en combinación con el sensor APS-C de mi Canon EOS 450D me quedaba un pelín demasiado largo. Una buena manera de verlo es mediante la focal equivalente en 35 mm; en este caso el 17-50 equivale a un 28-81 en 35 mm. El estándar actual de los grandes angulares empieza siempre en 24 mm, por lo que es claro que algo pierdo por ahí. Y cuando el motivo principal de la fotografía es la Vía Láctea, con su enorme tamaño angular, esta limitación resulta muy patente. De modo que hace tiempo que barajaba la opción de hacerme con un angular extremo (para entendernos, todo objetivo con una focal equivalente inferior a 24 mm).

En fotografía de paisaje, tanto diurno como astronómico, la longitud (focal) sí importa ...

Una de las grandes ventajas de una focal tan corta es su enorme profundidad de foco. Para un objetivo de 10 mm de focal y F/2.8 su hiperfocal se sitúa a 1.87 metros, con lo que aparecerá enfocado todo lo que se encuentre desde 0.94 metros de la cámara hasta el infinito. Y conforme cerramos el diafragma su profundidad aumenta: a F/4 irá desde 0.78 a infinito, a F/5.6 desde 0.63 a infinito y a F/8 desde 0.5 a infinito. Ello significa que nos permite obtener composiciones en los que primerísimo primer plano y fondo estelar aparezcan enfocados a un tiempo, una aspiración que tenía desde hace mucho. Por otro lado, en lo negativo, son objetivos que producen una enorme deformación tanto por paralaje como por la propia proyección rectangular (que "estira" las esquinas y que está presente en todos los objetivos fotográficos pero es mayor cuanto menor sea su focal), por lo que son muy poco adecuados para retrato o arquitectura. Es posible corregir estas deformaciones en el procesado pero a cambio de una merma en las imágenes.

10 mm, f/2.8, 30 s., ISO 200
Profundidad de foco en acción; tanto el primer plano (a unos 2 metros de la cámara) como
el infinito (las estrellas) están enfocadas, consiguiendo un efecto muy interesante.

Un objetivo para fotografía astronómica ha de cumplir unos criterios muy estrictos, que pasan por una relación focal muy corta y una buena nitidez tanto en el centro como en las esquinas del campo de visión desde los primeros diafragmas. Habitualmente ambos criterios son contradictorios; a más apertura más aberraciones y peor nitidez, sobretodo en la periferia del campo. Tener ambas cosas implica acudir a objetivos "pata negra" y estar dispuesto a realizar el desembolso correspondiente (que puede ser varias veces superior al costo de mi propia cámara).Y en esas estaba cuando me topé con el nuevo Samyang 10 mm f/2.8 ED AS NCS CS

Hace mucho tiempo tuve un objetivo de ese fabricante, un zoom tele 70-210 F/4, que resultó nefasto en todos los sentidos y con ese prejuicio había valorado siempre esa marca. Tampoco ayudaban precisamente su plétora de objetivos de gama baja etiquetados bajo sus muchas marcas comerciales (Samyang, Rokinon, Falcon, Bower, Walimex, Dörr Danubia, Phorex, Siocore, Pixco y quién sabe cuantas más que se me escapan ... ). Pero algo parece haber cambiado en la estrategia comercial de ese fabricante en los últimos años. En algún punto empezaron a introducir diseños ópticos originales (y no meras copias de esquemas baratos) mientras se centraban en unas focales clave muy concretas y una total ausencia de automatismos para abaratar costes. Y el resultado es extraordinario. Basta con darse un paseo por la web de análisis técnico de material fotográfico DxOMark para comprobar el elevado desempeño que alcanzan sus ópticas 85/1.4, 35/1.4, 24/1.4 ó 14/2.8, rivalizando dignamente con objetivos Nikon o Canon tres y cuatro veces más caros. Incluso de una óptica tan peculiar y arriesgada como un Ojo de Pez de 8/3.5 es posible encontrar criticas muy positivas a poco que se rastrea en internet.

En diciembre del año pasado lanzaban oficialmente un modelo que venía siendo anunciado desde hacía ya algún tiempo; un angular extremo de 10 mm de focal y relación focal F/2.8. El anuncio prometía porque estas características se acompañaban de la presencia de lentes asféricas (para corregir la aberración de coma, la más habitual e insidiosa en la reducción de nitidez en la periferia), cristales de baja dispersión (para reducir la aberración cromática) y un nuevo sistema de recubrimiento antirreflejos (para aumentar el contraste, la fidelidad cromática y combatir los reflejos bajo condiciones de iluminación extremas). "Fantástico, justo lo que necesito y andaba buscando", pensé. Pero pese a estar oficialmente lanzado ni llegaba a las tiendas ni aprecia reporte alguno en páginas especializadas. Finalmente lo encontré en una tienda on-line polaca con ciertas garantías de seriedad y honestidad. Su precio resultó más que razonable pero mi economía no me permite lanzarme a la piscina sin mirar y la ausencia de test y análisis me hacían dudar sobre la conveniencia o no de su compra. Decidir hacerlo fue una agotadora tarea que me ocupó semanas. Visto lo visto, yo sería el "tester". Y para que no se diga, éste es mi análisis técnico.

Esquema óptico del objetivo, destacando los elementos asférico, de baja dispersión y el recubrimiento de nanocristales
(Crédito foto: Samyang Optics).

miércoles, 14 de agosto de 2013

Cuestión de tradición

 
Empieza a ser tradición que cada año, por estas fechas, publique una nueva versión de la región del centro de la Vía Láctea. Podría ser algo más original pero es que es demasiado fotogénica y me pilla pintiparado en mis viajes a Ithaké. Además, supongo que voy buscando la foto perfecta (al menos todo lo que yo puedo acercarme a ese concepto) y siempre pienso que podría mejorar el encuadre o aumentar el tiempo de exposición acumulado para poder extraer más y más detalles.

En la del año pasado no terminé de quedar satisfecho con el procesado. La de este año me deja más tranquilo en ese apartado. Por cierto, como el encuadre es distinto (la de este año se enfoca más sobre el centro de nuestra galaxia), podría tratar de formar un mosaico con las dos, a ver qué tal, pero eso lo dejo para más adelante.

 En el apartado técnico, decir que se trata de 16 tomas apiladas de 4 minutos de exposición cada una con un objetivo de 50 f/1.7 a F.2.8 e ISO 200. Son, pues, 64 minutos en total.

A lo mejor a alguien le llama la atención el ISO de la foto; 200, un ISO bajo para lo que suele ser costumbre en astrofoto. La razón, sin embargo, es sencilla. Es una zona del cielo llena de regiones oscuras junto a regiones muy luminosas, con innumerables estrellas de brillos muy diversos. Es una zona, en definitiva, que requiere un muy amplio rango dinámico para representarla correctamente. 

 Cuando el ISO crece, el rango dinámico de las cámaras digitales se reduce (más o menos en la misma proporción), por lo que es muy importante no excederse con la exposición para no perder información en las luces altas. Lo que lleva al crecimiento exponencial del número de tomas, con la complejidad que ello supone. Es por eso que considero que el ISO alto es más adecuado para motivos de bajo brillo superficial en los que la variable fundamental es el ruido (paradójicamente, cuanto más alto es el ISO menor es el ruido a igual tiempo de exposición y nivel luminoso), mientras que el ISO bajo es adecuado para motivos con un elevado rango dinámico.

Es un tema interesante que merece un espacio más amplio para ser desarrollado y discutido. A ver si más adelante ...

jueves, 1 de agosto de 2013

La Amistad en la Hora Azul



Existe un periodo de tiempo, posterior a la puesta del Sol, en el que todo queda envuelto en una mágica luz azul que lentamente se va volviendo más y más profunda hasta fundirse en el negro de la noche cerrada. Los fotógrafos la denominan "la Hora Azul".

No creo equivocarme si afirmo que todos tenemos alguna experiencia vital memorable ligada a esa "hora". Tal vez por ello resulte tan evocadora y fascinante.

A mi hijo David le encanta ese lugar concreto. Él lo llama "el restaurante de las hadas" y pocas cosas le gustan más que dejar volar la imaginación sobre la arena mientras el crepúsculo discurre dulcemente. Claro que, ¿a qué niño no?. Y esta vez se encontró allí con una niña de carita linda y lánguida con esas mismas inclinaciones.


No sé gran cosa del encuentro; me limité a observarlo de lejos, sin intervenir. Y a fotografiarlo, claro. Sé que era de otro país, de uno lejano. Oí una conversación de sus padres y era una lengua germánica. No soy un entendido pero me pareció escandinava tal vez. Y no creo que ella supiese castellano. Pero se entendían; los niños saben hacer éso. No necesitan hablar para comprender cuando sus mentes caminan en sintonía.


 Deambularon por la playa, contemplaron el mar y el lejano faro. Fueron piratas arribando a una isla lejana. Fueron asombrados exploradores ante Venus resplandeciente. Incluso me pareció que bailaban por un momento.


Ella, tranquila, tal vez tímida, observaba a David moverse acelerado y teatral, contando en voz alta cada cosa que alcanza su imaginación como quien radiase una lluvia de estrellas en riguroso directo. Como la noche y el día, y sin embargo tan iguales.

Llegó con la puesta de Sol y marchó cuando la noche cerraba. Se despidieron junto a los focos de vivos colores que jalonaban la pasarela de madera. Sin tristeza. Supongo que porque ellos comprenden sin dificultad lo obvio: no hubo pérdida alguna por la que sentirla, sólo gozo y experiencia.


Qué sería de nosotros si la vida no nos regalase momentos como ése. Qué sería de mí si no lo tuviese a mi lado.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Varadero



Un pequeño retazo de Ithaké: varadero de Es Caló de San Agustí. Toda la luz, todo el color, de julio, del Mediterraneo.

Adoro esas sombras ...

viernes, 14 de diciembre de 2012

Los árboles y el bosque



Hay que ver: cuanto más rico y variado es lo que tienes delante de tus ojos, menos partido puedes sacarle. Los árboles no dejan ver el bosque. Eso es así para los seres humanos y, desgraciadamente, también para la mayoría de sus creaciones.

Las cámaras y los programas informáticos de procesado están construidos a imagen y semejanza (dentro de lo posible) de sus pares humanos: los ojos y el cerebro. Y comparten con ellos muchos de sus defectos. Si a eso unimos que han de ser pilotados a su vez por ojos y cerebro (y, para más desgracia, los míos) ... Bueno, digamos que se hace lo que se puede.

Y poder, lo que se dice poder, yo no doy más de mí en la tarea de domar esta foto. Seis largos meses desde que la tomé son suficientes para constatar que uno se ha topado con sus propios límites y no es capaz de avanzar más. Y no es que no esté contento con ella; es que no estoy satisfecho porque sé que tiene mucho más por entregar. Ahí al fondo, perdido entre nebulosas y estrellas.

Niveles, curvas, brillo, contraste, saturación, ruido. Subes, bajas, deslizas, serpenteas, haces malabares matemáticos con la información. Tratas de ver el bosque alzarse como ese todo armónico de los árboles. Y aun así el ramaje se obstina. Ver el bosque me exige más.

Pero tendría que podar por aquí, cavar por allá y, al final, el bosque sería un parque. O peor, un prado. Ni árboles ni bosque. No me llega la sabiduría para más. Y, sinceramente, prefiero  esperar a ver si algún día aprendo a ser rastreador antes que convertirme en jardinero.

Cuestión de honestidad: no me gusta pintar nebulosas.

miércoles, 29 de agosto de 2012

De la pequeñez intrínseca del hombre


Torre iluminada, Es Pilar de la Mola, Isla de Formentera.

No somos nada, ni en el espacio ni en el tiempo; nuestra dimensión, la de la humanidad, tiende a cero. Lo que convierte a nuestro pequeño rincón de Cosmos en un cálido regazo en el que todos viajamos juntos hacia lo desconocido.

Sólo por un instante, imagínense una mota de polvo subida a lomos de un pequeño guijarro flotando en un inmenso, casi infinito, espacio lleno de cientos de miles de millones de guijarros como ese. Traten de sentir la inercia del movimiento. Si lo consiguen, aunque sólo sea por un brevísimo instante, lo comprenderán. En él todas nuestras tribulaciones se disuelven en su propia  insignificancia y sólo queda una cosa: el inmenso asombro por la magnificencia de lo que nos envuelve. Pensamiento Oceánico, Conciencia Cósmica; llámenlo como quieran. Tiene muchos nombres.

Crepúsculo sobre el mar de nubes, El Pinar, Isla de El Hierro.

Navegando hacia lo desconocido, Valverde, Isla de El Hierro. ¿Les suena la foto?

Lo que hagamos con nuestro tiempo le es completamente indiferente al Cosmos. Pero no lo debería ser para nosotros.


martes, 31 de julio de 2012

Segundas oportunidades


  

A veces uno no sabe del todo por qué hace las cosas. 

Ésta foto es una de las versiones descartadas de un proyecto de hace un par de años que ya les mostré. Ni siquiera traté de hacerle el revelado digital.  Y el caso es que no sé por qué la descarté completamente porque me gusta incluso más (al menos hoy) que la que finalmente elegí. En fin; que no sé en qué estaba yo pensando cuando hice la selección.

No obstante aquí está, viviendo su segunda oportunidad.


lunes, 16 de julio de 2012

Trazas de estrellas: primer intento



Hace mucho que tenía ganas de probar la técnica "Star Trails", o trazas de estrellas en idioma indígena, pero por pura pereza nunca lo había hecho hasta ahora. No es que sea una técnica muy difícil pero requiere larguísimos tiempos de exposición o, alternativamente, un gran número de tomas menores. Y siempre encontraba un objetivo mas interesante en el que ocupar ese tiempo.

Este verano, durante mi estancia en Ithaké, decidí firmemente poner fin a este impass. Busqué un buen hito en el que enmarcar la foto, me trabajé el encuadre adecuado y planifiqué los aspectos "técnicos". Pero como soy medroso cuando de tareas pacientes se trata, antes preferí hacer un ensayo general. Y, como suele ocurrir, todo lo planificado se fue al traste y el ensayo terminó siendo "LA" foto. Eso me pasa por lo que me pasa ...

En fin, al tema; la toma es el resultado de la compilación de diez fotografías de 4 minutos cada una a ISO 200 y F:4. En total equivalen a una sola toma de 40 minutos, una menudencia respecto de las al menos 2 horas que tenía planificado para "la de verdad".

Tampoco el motivo está muy a la altura pero me sirve para ilustrar sobre contaminación luminosa; está realizada desde el extremo oriental de la isla, mirando hacia el Norte (obviamente), y el gran foco luminoso del extremo izquierdo es la zona del Aeropuerto de Ibiza, situado a 26.5 km (se ven también las trazas de al menos tres aviones en trayectoria de aproximación al mismo). La luminosidad tras los árboles es la propia ciudad de Ibiza, a 28 km.  Luego vienen Roca Llisa (a 28.5 km), Santa Eulalia del Río (34 km.), Es Canar (36 km.) y el faro de Tagomago (40.5 km). Y eso que los de la isla son de los mejores cielos que quedan en España ...

viernes, 13 de julio de 2012

Puesta de Sol en Ithaké


Ya volví de la Isla.

Ha sido una de las incursiones en lo mágico mas potentes de toda mi vida y ahora tengo una sensación extraña en el alma. No sabría describirla, de modo que no lo intentaré.

Me limiteré a dejarles aquí la foto; es bastante mas elocuente que yo.



Me ha dado por pensar que sería como una metáfora de mi despedida de la Isla. Pero resulta que no, que no es eso lo que me surge al corazón cuando la contemplo. No hay melancolía. Hay ... ¿qué se yo?. Lean esta entrada de Jordi Busqué; van por ahí los tiros.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Un lugar en el Mundo


 
Éste es exactamente mi lugar en el mundo, el punto concreto y preciso en el que Odysseis edificaría su palacio para, junto a Penélope y Telémakos, gobernar su Ithaké el día que finalmente arriben. Un lugar descubierto con paciencia y amor, al que ninguna carretera lisa y cómoda da acceso. Un lugar poco conocido y transitado de la Isla, al que no llegan los italianos en motocicleta, ni se ven turistas con plano y cámara. Un lugar en silencio regido por el Sol, el Viento y las gaviotas. Y sin embargo ¡qué lugar!.

Hasta Penélope, a la que no le gusta nada saltar entre pedruscos secos y traicioneros, ni entre cardos ni arbustos punzantes (lo que se entiende bien cuando se sabe que gusta de vestir sandalias y hermosos vestidos de colores),  tuvo que admitir caminar hasta allí ante nuestra insistencia, de Telémakos y mía, entusiasmados de nuestro hallazgo. Y también ella lo hizo suyo, a su modo, como nosotros lo habíamos hecho antes al nuestro.

Llegué allí con mi niño en hombros y se lo dí como quien regala el mundo, y aun hoy, casi cada día pregunta por él y me pide con esa inocencia infantil que le lleve paseando hasta allí. No comprende que seguimos navegando hacia Ithaké, que es apenas un sueño lo que nos deja el destino entreverla una vez al año.

Cada hombre ha de tener un lugar hacia el que navegar, un espacio del que sentirse parte, una geografía exterior en la que saber reconocer su geografía interior. Un lugar en el Mundo.

miércoles, 19 de octubre de 2011

La Tierra y el Cielo




Recuerdos de Ithaké;
Trigo maduro aguardando paciente la cosecha.
Cielo de verano sereno y hermoso.
Tiempo de contemplación y deleite.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Líneas de fuga



Es ésta que les presento hoy una de mis fotografías mas estudiadas.

Cuando vi la perspectiva inmediatamente supe que debía hacer la instantánea. No sé si me entienden; es uno de esos casos en los que te encuentras por sorpresa con una rara conjunción del entorno, la luz y un cielo extraño e irreal. Y además, intuitivamente, sabía que la escena contendría una fuerte carga de introspección. Los que me conocen bien lo notarán.

Así pues es una foto de raíz visceral. Sin embargo, el hecho es que hice el esfuerzo (cosa rara en mí) de seguir la guía canónica hacia la perfección fotográfica. Pero no dejo de ser lo que soy; un aficionado autodidacta de humor anárquico (y anarquista). Por ejemplo el tema del color. La toma pretendía ser en color, incluso tenía en la cabeza perfectamente definido el efecto cromático que deseaba. Pero todas las pruebas fueron en balde y ese efecto nunca fue alumbrado, de modo que, por pura casualidad, la foto perdió el color primero y acabó filtrada en rojo después, para acabar captando lo que me proponía pero por un camino propio, alternativo e inesperado.

Soy lo que soy. Hay muchas cosas que debí dejarme en el tintero. Por eso valoraría mucho que me comentasen, cuantos mas mejor, sobre los aspectos técnicos y formales de esta fotografía. Críticas, sugerencias, alternativas ... Lo mejor de tener un blog, si no la única verdadera razón, es aprender a través del diálogo.

No obstante, tampoco desdeñaría ningún comentario sobre lo que les transmite la escena. Vamos, que soy todo oídos (u ojos en este caso).


sábado, 3 de septiembre de 2011

La Felicidad



Mi niña, mi niño, mi isla ...



(Les ruego por favor que visualicen la foto en formato 1600x900 -si disponen de una pantalla adecuada-, para lo cual no tienen mas que pulsar sobre ella; creo que así me entenderán un poco mejor).

sábado, 13 de agosto de 2011

La noche en Es Caló des Morts



Este verano me decidí a iniciar una serie de pruebas en torno a nuevas técnicas. Quería experimentar con los "time-lapse", trazas de estrellas y mosaicos, temas que, por un motivo u otro, nunca había tomado. Pero no siempre querer es poder. A veces hay que pedir permiso y no siempre se te concede.

Admito que no soy de esas personas con el pundonor a prueba de bomba. No seré yo quien pierda algún dedo del pie congelado por apurar esa última toma extraordinaria sobre una peña imposible a 2000 metros de altitud; me gusta la aventura pero soy de los que cuando se le enciende la reserva recoge los trastos y lo deja para otro día ... no sin antes ofender al silencio de la noche desahogándome verbalmente.

Pero lo cierto es que, heroicidades al margen, cuando los duendes no quieren los astrónomos/fotógrafos no pueden. Cuesta creerlo hasta que lo vives pero hoy por hoy puedo certificarlo; todo equipo tecnológico de observación y/o captura celeste es por definición un "Gran Atractor de Nubes". Puntualizo; adquiere esa cualidad justo en el momento en el que está totalmente instalado y nunca antes, así como que la amplitud y espesor de la capa nubosa es directamente proporcional a la complejidad y tiempo requerido de instalación del mismo.

La cuestión es que, al final, la apretada agenda "astrofotográfica" de 8/9 días empezó a menguar y condensarse hasta alcanzar la densidad crítica a partir de la cual se impone la dolorosa decisión de prescindir de parte de ella. Allí quedarón los time-lapse primero y las trazas de estrellas después. Lo que debían ser pruebas de localizaciones para mosaicos terminaron siendo EL mosaico. Un excitante y precioso proyecto, que no desvelaré, deberá esperar un año (al menos) mas ...

Poco pude salvar. No hubo suerte. Tal vez sea un guiño del destino para que me esfuerce mas, para que persevere mas ceñudamente.

Les dejo ese mosaico v1.0, con toda la imperfección y precariedad de lo que no tenía mas pretensión que ser un mero preparatorio. No obstante les diré que trata de retratar uno de los lugares mágicos de mi isla y que me he prometido a mí mismo no cejar hasta lograr mostrar toda la extraordinaria belleza y embrujo que irradia.

Algún día ...

miércoles, 10 de agosto de 2011

Añoranza del Mar ...



Cuatro semanas desde que dejé de nuevo Ithaké ... y ya añoro el Mar y el Viento.

Me pregunto que pensarán las sargantanas mientras contemplan el gran azul sobre la roca blanca del acantilado bajo el sol del atardecer, mientras dejan pasar las horas; si se acordarán de cuando mi pequeño y yo las incordiábamos recogiendo pequeñas piedrecitas del terreno para arrojarlas al vacío.


El turista no suele comprender el lugar que visita porque la tierra hay que escucharla, un arte que perdemos a marchas forzadas en este mundo de hoy; ya apenas sabemos escucharnos unos a otros. Hay que sentarse a sentirla, dejar que el tiempo pase, pero no para que se cumplan las etapas de ese tiempo que llamamos vacaciones, si no para esperar que se nos filtre a su ritmo, que nos empape, que nos cale. El premio (y el precio) es que tu alma nunca mas pueda alejarse.

Y la añoranza surge de ahí, de la distancia entre nuestro cuerpo y nuestra alma.


Esa isla pequeña y frágil pero brava, cada día mas tomada por bárbaros con bufandas de Armani. Esa roca mágica llena de leyendas y huellas de tan antiguo. Ese lugar del mar, de la luz y el viento ... ¡Qué largo se hace el tiempo esperando el retorno!

miércoles, 9 de febrero de 2011

A través del Universo



Las palabras fluyen como lluvia dentro de una taza de papel, se deslizan al pasar, se desvanecen a través del universo.
Charcos de tristeza, olas de felicidad, pasan por mi mente dominándome y acariciándome.
Imágenes de luz vacilante que bailan frente a mí como un millón de ojos, me llaman y me llaman a través del universo.
Pensamientos serpenteantes como un viento inquieto dentro de un buzón, se tambalean ciegamente mientras recorren su camino a través del universo.

Sonidos de risas,
sombras de la tierra,
vienen a mi mente incitándome e invitándome. Infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor como un millón de soles que me llaman y me llaman a través del universo

John Lennon, "Across the Universe", No One's Gonna Change Our World (1969)


Por muy importantes que nos parezcan nuestras luchas, nuestras aspiraciones o nuestros desvelos, no son nada frente a la inmensidad del Cosmos. Todos los sufrimientos y las alegrías, incluso las mas extremas que podamos encontrar a lo largo y ancho de nuestro mundo, son apenas la imperceptible rugosidad que no acierta a desmentir la absoluta tersura de la superficie de esa inmensa pompa de jabón que es el universo, con su orden, su belleza y su sentido absolutos.

Mas allá de todas mis preocupaciones, el planeta gira suavemente y sin pausa y las estrellas viven existencias colosales y espléndidas. Incluso la vida misma, esa minúscula y exótica química que chisporrotea en algunos rincones de la inmensidad, es fundamentalmente ajena a nuestra presencia; somos solo un accidente, un requiebro para la selección natural. Aunque podamos devastar el planeta y extinguir miles o millones de especies, la vida en la Tierra nos terminará sorteando, porque es demasiado extensa, demasiado tenaz, para tan simples criaturas.

Y, extrañamente, ese pensamiento me da paz. Pensar que por muy angustiado que me halle la dimensión real de mis pasiones es insignificante en el orden del Cosmos, es un pensamiento liberador. Me acerca a la visión de que todo es mera apariencia, ficción o diversión, que aparta nuestra vista del sentido de lo absoluto. Como si todo engranase suavemente en una gran rueda que le diese sentido; crear y perpetuar el orden, la información. Un sentido inscrito en las leyes de la física. Es mi propia versión del Nirvana, aunque con un componente de racionalismo y vitalismo que me temo que no comparten los budistas.

La bahía bajo las estrellas estaba ahí mucho antes de que llegasen los hombres y seguirá allí mucho después de que se vayan definitivamente. Y el océano celeste, y la Luna. Y su inmensa belleza, indiferente a mis torpes intentos de aprehenderla, a que mi cámara no pudiese captarla con una sola instantánea real, a que tuviese que disparar dos veces, con dos días de margen y luego fusionarlas, a mis malabarismos con el rango dinámico, a mi torturada conciencia por no hacer una buena fotografía sino un ejercicio de ilusionismo digital.

Porque pese a todo, pese a que esta fotografía no es real, la escena sí lo es. Mis ojos la contemplaron, estaba allí, frente a mí. Y me olvidé de todo lo demás.

jueves, 14 de octubre de 2010

El centinela olvidado



Pese a que su nombre es Sa Torre des Cap (La Torre del Cabo), no está situada exactamente en éste, lugar que en cambio sí ocupa el faro del mismo nombre. Aun así no deja de ser impresionante su emplazamiento; sobre un acantilado abierto al sureste, dominando la entrada al golfo que constituye la costa sur de la isla.

Cuando la mirada se pierde hacia el mar frente a la Torre es imposible olvidar el casi imperceptible runrún que nos cuenta que allá lejos, tras el horizonte, tan sorprendentemente cercano y tan tristemente lejano a un tiempo, se alza la costa de otro continente. La costa de la Barbaría, deformación o tergiversación de Berbería, la tierra de los bereberes.


Se trata de un edificio de planta circular, de dos alturas, con recios y gruesos muros que alcanzaban mas de dos metros de espesor en la parte inferior. Se accedía por una pequeña puerta situada en el piso superior, alcanzable mediante una escalera móvil. La planta inferior era destinada al almacenaje de provisiones y polvorín, mientras que la superior contenía los aposentos de los centinelas. Sobre el techo había una terraza parapetada que servía como atalaya y en la que se ubicaba un cañón y un matacán desde el que se podía defender la entrada de la torre en caso de ataque o asedio, los restos del cual aun son visibles.

Esquema de torre defensiva mediterránea, en este caso la Torre des Savinar (Ibiza). Dibujo de
Paul R. Davis (2009) extraído de su obra "Ibiza y Formentera. El legado histórico".

Durante mas de medio siglo la torre, que es mucho mas joven de lo que parece pues data de la década de 1760, se constituyó en la primera atalaya desde la que se espiaba la funesta llegada de los famosos piratas berberiscos desde el sur, desde Argel, así como las no menos peligrosas incursiones de la flota británica. Y pese a su escaso tamaño, era (junto a las demás de su tipo por todo el Mediterráneo) todo un ejemplo de fortaleza defensiva; se cuenta que, en 1794, dos barcos de guerra ingleses bombardearon durante días la torre de Cape Mortella, en Córcega, sin causarle prácticamente daño alguno reseñable ni bajas o heridos entre los 30 soldados que la defendían.

Hoy la Torre des Cap descansa abandonada guardando la República de las Gaviotas y la alegre Comuna de las Sargantanas, en el páramo rocoso achicharrado por el sol que quedó tras la deforestación de toda la zona del Cap de Barbaría en aras de la ganadería ovina y caprina. Y en su soledad no cuesta imaginar los días eternos y las noches de vigilia de sus centinelas, siempre frente al mar, siempre expectantes, bajo la cortante tramontana o bajo el sol abrasador de julio. O bajo el arco sublime de la Vía Láctea, cuando el tiempo se detenía bajo la bóveda en aquella época que nos parece tan lejana, en la que la contaminación luminosa aun no tenía ni nombre.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Sargantanas



No es que yo sea precisamente un especialista en fotografía de la naturaleza. Y si para colmo escoges como modelo a una lagartija y te esperas a mediodía para retratarla pues, bueno, terminas haciendo mucho el ridículo. Pero aparte de lo absurdo que puedo resultar tomando decisiones, soy muy cabezota.

A esta belleza turquesa/esmeralda la conocí en Ithaké. Ella y sus congéneres son sus mas legítimos moradores o al menos los mas antiguos. Su nombre científico es Podarcis pityusensis formenterae, un nombre farragoso que no hace honor a tan grácil criatura. Son ágiles, rápidas, acrobáticas, curiosas, simpáticas y provocativas.


A veces, cuando salía al borde del camino a contemplar el bosquecillo de pinos bajo el Sol de mediodía, miraba arriba y abajo por si llegaba algún italiano en motocicleta. Y entonces veía en el muro de piedra una multitud de ojillos atentos, todos ellos clavados en mí. Esa misma naturaleza curiosa y osada les valió tener que apresurarse no pocas veces para no ser atrapadas por mi pequeño y fascinado hijo, con el que a menudo bajaba por el camino en su búsqueda.


Un día al fin me decidí y puse manos a la obra en el empeño de cazarlas con mi cámara. Corrí, escalé, repté y al fin alguna conseguí fotografiar. Descubrí que las sargantanas cuando se ven acosadas son capaces de correr y saltar como los gatos y que a veces chillan. Fue una agotadora experiencia bajo el Sol de julio. Pero valió la pena. Y no porque las fotos sean gran cosa, sino porque son las primeras. Eso sí, la próxima vez mejor bien de mañanita ...

domingo, 5 de septiembre de 2010

La belleza



No sé cuál es la razón por la que la luz me conmueve de esta forma el alma. No sé cuál es la razón por la que cada rincón del mundo que contemplo me muestra un fragmento de absoluta belleza. No voy a discutir con nadie si la vida es bella o una perpetua pérdida.

Solo voy a contemplar la puesta de Sol, a recorrer con la mirada las delicadas evoluciones de la luz entre las nubes. Solo voy a dejar que un asombro infantil, prístino, me invada mientras el anaranjado se vuelve rojo, violeta, azul profundo y al fin negro. Voy a aspirar el aire fresco y en calma, a sentir bajo la palma de mis manos el calor reverberante de la roca en el muro.


Y luego voy a acudir junto a mi mujer y mi hijo, voy a acompañarlo mientras el sueño lo acoge en limpios sueños, voy a amarlos, voy a jurarme que le enseñaré a ver el mundo, a disfrutarlo, a amarlo como yo lo veo, lo disfruto, lo amo. Voy a jurarme que nunca seré pesimista, que nunca renunciaré a la lucha, que le enseñaré a no serlo él tampoco. Voy a verlo libre y a quererlo así, para que me discuta, para que me niegue, para que emprenda algún día su propio camino, tan distinto o tan cercano.

Y voy a dormir sabiendo que aunque los hombres se empeñen en lo contrario, aunque mis solas fuerzas no basten, aunque la lucha pudiera ser inútil, lo absurdo, lo único verdaderamente absurdo, sería aceptar la muerte de la belleza que percibo y de la esperanza de que los demás tengan también la oportunidad de conocerla. Que lo verdaderamente absurdo sería convencerme de que es mejor tumbarse a llorar cuando lo que en realidad me surge del alma es persistir y luchar.

Y voy a agradecer a mi suerte lo vivido y lo que queda por vivir, por ver y por amar. Las puestas de Sol futuras y el asombro en los ojos de mi hijo.