"Háblame, oh Musa, y cuéntame del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado la

sagrada ciudadela de Ilión, conoció las ciudades y el ingenio de innumerables gentes".

Homero
, Odisea, Canto I



miércoles, 14 de agosto de 2013

Cuestión de tradición

 
Empieza a ser tradición que cada año, por estas fechas, publique una nueva versión de la región del centro de la Vía Láctea. Podría ser algo más original pero es que es demasiado fotogénica y me pilla pintiparado en mis viajes a Ithaké. Además, supongo que voy buscando la foto perfecta (al menos todo lo que yo puedo acercarme a ese concepto) y siempre pienso que podría mejorar el encuadre o aumentar el tiempo de exposición acumulado para poder extraer más y más detalles.

En la del año pasado no terminé de quedar satisfecho con el procesado. La de este año me deja más tranquilo en ese apartado. Por cierto, como el encuadre es distinto (la de este año se enfoca más sobre el centro de nuestra galaxia), podría tratar de formar un mosaico con las dos, a ver qué tal, pero eso lo dejo para más adelante.

 En el apartado técnico, decir que se trata de 16 tomas apiladas de 4 minutos de exposición cada una con un objetivo de 50 f/1.7 a F.2.8 e ISO 200. Son, pues, 64 minutos en total.

A lo mejor a alguien le llama la atención el ISO de la foto; 200, un ISO bajo para lo que suele ser costumbre en astrofoto. La razón, sin embargo, es sencilla. Es una zona del cielo llena de regiones oscuras junto a regiones muy luminosas, con innumerables estrellas de brillos muy diversos. Es una zona, en definitiva, que requiere un muy amplio rango dinámico para representarla correctamente. 

 Cuando el ISO crece, el rango dinámico de las cámaras digitales se reduce (más o menos en la misma proporción), por lo que es muy importante no excederse con la exposición para no perder información en las luces altas. Lo que lleva al crecimiento exponencial del número de tomas, con la complejidad que ello supone. Es por eso que considero que el ISO alto es más adecuado para motivos de bajo brillo superficial en los que la variable fundamental es el ruido (paradójicamente, cuanto más alto es el ISO menor es el ruido a igual tiempo de exposición y nivel luminoso), mientras que el ISO bajo es adecuado para motivos con un elevado rango dinámico.

Es un tema interesante que merece un espacio más amplio para ser desarrollado y discutido. A ver si más adelante ...

jueves, 1 de agosto de 2013

La Amistad en la Hora Azul



Existe un periodo de tiempo, posterior a la puesta del Sol, en el que todo queda envuelto en una mágica luz azul que lentamente se va volviendo más y más profunda hasta fundirse en el negro de la noche cerrada. Los fotógrafos la denominan "la Hora Azul".

No creo equivocarme si afirmo que todos tenemos alguna experiencia vital memorable ligada a esa "hora". Tal vez por ello resulte tan evocadora y fascinante.

A mi hijo David le encanta ese lugar concreto. Él lo llama "el restaurante de las hadas" y pocas cosas le gustan más que dejar volar la imaginación sobre la arena mientras el crepúsculo discurre dulcemente. Claro que, ¿a qué niño no?. Y esta vez se encontró allí con una niña de carita linda y lánguida con esas mismas inclinaciones.


No sé gran cosa del encuentro; me limité a observarlo de lejos, sin intervenir. Y a fotografiarlo, claro. Sé que era de otro país, de uno lejano. Oí una conversación de sus padres y era una lengua germánica. No soy un entendido pero me pareció escandinava tal vez. Y no creo que ella supiese castellano. Pero se entendían; los niños saben hacer éso. No necesitan hablar para comprender cuando sus mentes caminan en sintonía.


 Deambularon por la playa, contemplaron el mar y el lejano faro. Fueron piratas arribando a una isla lejana. Fueron asombrados exploradores ante Venus resplandeciente. Incluso me pareció que bailaban por un momento.


Ella, tranquila, tal vez tímida, observaba a David moverse acelerado y teatral, contando en voz alta cada cosa que alcanza su imaginación como quien radiase una lluvia de estrellas en riguroso directo. Como la noche y el día, y sin embargo tan iguales.

Llegó con la puesta de Sol y marchó cuando la noche cerraba. Se despidieron junto a los focos de vivos colores que jalonaban la pasarela de madera. Sin tristeza. Supongo que porque ellos comprenden sin dificultad lo obvio: no hubo pérdida alguna por la que sentirla, sólo gozo y experiencia.


Qué sería de nosotros si la vida no nos regalase momentos como ése. Qué sería de mí si no lo tuviese a mi lado.

jueves, 24 de enero de 2013

El Golfo



Costa occidental de la isla de El Hierro, vista desde las alturas del Mirador de La Peña.

Yo viví ahí abajo, de prestado del volcán ...

El Golfo es un gran semicirculo de acantilados escarpados y altísimos (en algunos puntos se superan los 1000 metros de caída libre ... ) que rodea una estrecha franja de llanura junto al mar. En su centro se sitúa el municipio de Frontera, el segundo más importante de los tres de la isla, así como la mayor parte de las plantaciones de plataneras y frutas tropicales. Es una zona rica y fértil, de clima maravilloso en el que nunca es invierno.

Pero también es el producto de un colosal corrimiento de tierras que arrojó al mar un inmenso bocado de la isla (probablemente alrededor de un 20 a 25% de la misma). Toda su llanura costera es un gran amasijo de enormes rocas volcánicas negras y ceniza, todo fragmentado y triturado. En los balcones de su anfiteatro de acantilados todavía son habituales los pequeños (o, en ocasiones, no tanto) desprendimientos y corrimientos. Sin ir más lejos, yo vivía en una calle que se llamaba "Los cantos" y no lo era precisamente por ningún género lírico canario ...

Pasear por esos impresionantes senderos era como hacerlo por los restos de una ciudad destrozada por un atroz bombardeo. Es el recordatorio de la inmensidad de las fuerzas de la Tierra y lo poco que podemos hacer contra ellas. Y pese a todo, de la inconsciencia con la que edificamos nuestras vidas sobre las temibles fauces de la bestia; algún día, una nueva ola de erupciones, quizás algún terremoto de cierta magnitud, y otro gran cacho de isla se precipitará al mar produciendo un debastador tsunami que arrasará las costas de América o África. Solo es cuestión de tiempo, como para la isla de La Palma, no lejos, al norte.

Al fin y al cabo, no somos más que una mota de polvo pasajera sobre la faz de nuestro planeta.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Varadero



Un pequeño retazo de Ithaké: varadero de Es Caló de San Agustí. Toda la luz, todo el color, de julio, del Mediterraneo.

Adoro esas sombras ...

viernes, 14 de diciembre de 2012

Los árboles y el bosque



Hay que ver: cuanto más rico y variado es lo que tienes delante de tus ojos, menos partido puedes sacarle. Los árboles no dejan ver el bosque. Eso es así para los seres humanos y, desgraciadamente, también para la mayoría de sus creaciones.

Las cámaras y los programas informáticos de procesado están construidos a imagen y semejanza (dentro de lo posible) de sus pares humanos: los ojos y el cerebro. Y comparten con ellos muchos de sus defectos. Si a eso unimos que han de ser pilotados a su vez por ojos y cerebro (y, para más desgracia, los míos) ... Bueno, digamos que se hace lo que se puede.

Y poder, lo que se dice poder, yo no doy más de mí en la tarea de domar esta foto. Seis largos meses desde que la tomé son suficientes para constatar que uno se ha topado con sus propios límites y no es capaz de avanzar más. Y no es que no esté contento con ella; es que no estoy satisfecho porque sé que tiene mucho más por entregar. Ahí al fondo, perdido entre nebulosas y estrellas.

Niveles, curvas, brillo, contraste, saturación, ruido. Subes, bajas, deslizas, serpenteas, haces malabares matemáticos con la información. Tratas de ver el bosque alzarse como ese todo armónico de los árboles. Y aun así el ramaje se obstina. Ver el bosque me exige más.

Pero tendría que podar por aquí, cavar por allá y, al final, el bosque sería un parque. O peor, un prado. Ni árboles ni bosque. No me llega la sabiduría para más. Y, sinceramente, prefiero  esperar a ver si algún día aprendo a ser rastreador antes que convertirme en jardinero.

Cuestión de honestidad: no me gusta pintar nebulosas.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

AstroAyna 2012 (II): M31, segundo intento.

 
No terminó de acompañarnos la meteorología en la reunión de AstroAyna de este año de la que ya les hablé en la primera parte. Eso limitó  los experimentos que tenía previsto hacer y varió algo la elección de objetivos. En un principio no tenía previsto trabajar en una fotografía sobre M31, la Galaxia de Andrómeda, pero finalmente terminaría siendo co-protagonista.

Ha pasado ya algún tiempo desde que realizase mi primer intento sobre este espectacular objeto. El tiempo ha dado para mejorar el resultado, aunque bien es cierto que la técnica y el equipo empleado en esta ocasión son bastante más "ortodoxos" y eso ayuda. En fin, queda aun un largo camino para empezar a conseguir resultados decentes pero ya se puede establecer un evolución (a mejor, por suerte).

Datos: 6 tomas apiladas de 2 minutos cada una a ISO 800. Objetivo 80-200 F4.0
 @ 200 mm de focal y f5.6. Recortada para centrar la galaxia y reducida a 1024 px.

Les vuelvo a poner la versión v1.0, de octubre del 2011, a efectos de comparación.

Datos: 60 tomas apiladas de 5 segundos cada una a ISO 800. Objetivo 50 F1.7 
@ f2. Montura sin seguimiento. Recorte de 1024 px a resolución nativa.

Para futuras versiones creo que dejaré a un lado los ISO altos (ya ven, para la EOS 450D, ISO 800 es ISO alto ... ) porque, para tiempos de exposición de ese orden y teniendo en cuenta el alto brillo del objeto, el rango dinámico del que disfruta es demasiado limitado y se pierden detalles del núcleo de la galaxia. Y seguiré aumentando el tiempo de exposición acumulado; 6x2 minutos hacen unos escasos 12 minutos acumulados, algo demasiado miserable para esperar resultados de calidad (a partir de 1 hora ya, si eso, empezamos a hablar ... ).

Teniendo en cuenta que en las próximas semanas M31 va a ir ganando altura en el cielo nocturno, empezando con ello su temporada de observación, creo que pronto podremos lanzar la v3.0. A ver si se animan también ustedes.

miércoles, 29 de agosto de 2012

De la pequeñez intrínseca del hombre


Torre iluminada, Es Pilar de la Mola, Isla de Formentera.

No somos nada, ni en el espacio ni en el tiempo; nuestra dimensión, la de la humanidad, tiende a cero. Lo que convierte a nuestro pequeño rincón de Cosmos en un cálido regazo en el que todos viajamos juntos hacia lo desconocido.

Sólo por un instante, imagínense una mota de polvo subida a lomos de un pequeño guijarro flotando en un inmenso, casi infinito, espacio lleno de cientos de miles de millones de guijarros como ese. Traten de sentir la inercia del movimiento. Si lo consiguen, aunque sólo sea por un brevísimo instante, lo comprenderán. En él todas nuestras tribulaciones se disuelven en su propia  insignificancia y sólo queda una cosa: el inmenso asombro por la magnificencia de lo que nos envuelve. Pensamiento Oceánico, Conciencia Cósmica; llámenlo como quieran. Tiene muchos nombres.

Crepúsculo sobre el mar de nubes, El Pinar, Isla de El Hierro.

Navegando hacia lo desconocido, Valverde, Isla de El Hierro. ¿Les suena la foto?

Lo que hagamos con nuestro tiempo le es completamente indiferente al Cosmos. Pero no lo debería ser para nosotros.