"Háblame, oh Musa, y cuéntame del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado la

sagrada ciudadela de Ilión, conoció las ciudades y el ingenio de innumerables gentes".

Homero
, Odisea, Canto I



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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Montoro de Mezquita: regalos de lluvia y otros pequeños tesoros


 El valle del Guadalope a su paso por Montoro de Mezquita, encajonado entre dos estrechas gargantas
 que lo cierran como a un pequeño cofre.

 Siempre que viajo a Montoro de Mezquita, un pequeño pueblo en el noroeste del Maestrazgo de Teruel, mi prioridad es la fotografía de las estrellas. No en balde sus cielos son de los de mejor calidad de toda la península por su bajo nivel de contaminación luminosa. Pero a veces los planes se tuercen y el cielo se cierra a cal y canto y te deja con el equipo compuesto sin llegar a poderlo sacar del maletero.


Pero a veces, si no te empeñas en lamentarte y dejas que tus ojos deambulen lenta y libremente, descubres que a pocos pasos una infinidad de diminutas maravillas, de pequeños tesoros, se extiende sin pompa ni boato pero llena de belleza. Y simplemente tienes que pulsar el disparador: las fotos se hacen solas. Muy malo ha de ser uno para que no salgan hermosas.



Montoro de Mezquita es como un pequeño cofre de tesoros humildes; de flores, mariposas, rocas, fósiles, aves, historia. De gente, muy buena gente, como Mari Carmen, José Luís e Isabel. Y de estrellas, pero para ése tendré que esperar a otra ocasión.


jueves, 24 de enero de 2013

El Golfo



Costa occidental de la isla de El Hierro, vista desde las alturas del Mirador de La Peña.

Yo viví ahí abajo, de prestado del volcán ...

El Golfo es un gran semicirculo de acantilados escarpados y altísimos (en algunos puntos se superan los 1000 metros de caída libre ... ) que rodea una estrecha franja de llanura junto al mar. En su centro se sitúa el municipio de Frontera, el segundo más importante de los tres de la isla, así como la mayor parte de las plantaciones de plataneras y frutas tropicales. Es una zona rica y fértil, de clima maravilloso en el que nunca es invierno.

Pero también es el producto de un colosal corrimiento de tierras que arrojó al mar un inmenso bocado de la isla (probablemente alrededor de un 20 a 25% de la misma). Toda su llanura costera es un gran amasijo de enormes rocas volcánicas negras y ceniza, todo fragmentado y triturado. En los balcones de su anfiteatro de acantilados todavía son habituales los pequeños (o, en ocasiones, no tanto) desprendimientos y corrimientos. Sin ir más lejos, yo vivía en una calle que se llamaba "Los cantos" y no lo era precisamente por ningún género lírico canario ...

Pasear por esos impresionantes senderos era como hacerlo por los restos de una ciudad destrozada por un atroz bombardeo. Es el recordatorio de la inmensidad de las fuerzas de la Tierra y lo poco que podemos hacer contra ellas. Y pese a todo, de la inconsciencia con la que edificamos nuestras vidas sobre las temibles fauces de la bestia; algún día, una nueva ola de erupciones, quizás algún terremoto de cierta magnitud, y otro gran cacho de isla se precipitará al mar produciendo un debastador tsunami que arrasará las costas de América o África. Solo es cuestión de tiempo, como para la isla de La Palma, no lejos, al norte.

Al fin y al cabo, no somos más que una mota de polvo pasajera sobre la faz de nuestro planeta.


martes, 13 de diciembre de 2011

La belleza del Mundo


Que el mundo es hermoso es algo que está fuera de duda. Y sin embargo, a menudo resulta muy difícil no quedarse sin palabras ante lo que pone frente a nuestros ojos (o lo que trata de ocultarles, a veces). Es increíble que nunca deje de sorprendernos.

Crédito de la imagen: NASA / MODIS Team.

Esta imagen de satélite corresponde a la erupción submarina de El Hierro. No es nueva, pues fue tomada el pasado 23 de Octubre, pero la he descubierto hoy repasando el servicio de monitorización de la erupción que se ofrece con la colaboración de la NASA. Lo sigo a menudo porque me unen fuertes lazos sentimentales y vivenciales con esta maravillosa isla del archipiélago de las Canarias. Y hay en mí una mezcla de preocupación y maravilla ante lo que allí está sucediendo. A menudo siento que me gustaría volver a estar allí para asistir, para ser parte integrante (por qué no decirlo) de algo tan increíble y excitante.

Trataría de describir lo que se ve en ella (que aporta una rica y variada cantidad de datos científicos) pero paso: la comparto por una simple cuestión de gozo estético. Y como una pequeña forma de homenaje a la que fue mi casa durante una pequeña parte de mi vida y que llevaré siempre en el corazón.


P.D.: A todo esto, hoy mismo Canadá anuncia que abandona el Protocolo de Kyoto. No nos merecemos tanta belleza ...

viernes, 2 de diciembre de 2011

Oceanika II


He descubierto una cosa curiosa sobre mis propias fotografías de tema "subacuático"; me resultan tremendamente oníricas. Y les prometo que no es un efecto buscado. Me salen así por decisión de ellas mismas y/o de la cámara (lo que constituiría conspiración, ya que las he realizado hasta la fecha con hasta tres cámaras diferentes).

Claro que, siendo yo Oddiseis, varón cuyo destino ató al mar, éste medio había de tener un significado arcano y crucial. Algo así como el de dónde vengo y a dónde voy. Por lo que de alguna manera son fotografías muy introspectivas.


No es que me haya esmerado mucho para tomarlas (me salieron mejor las de la primera serie). De hecho las muestro no por su calidad (de la que carecen) sino por su carga expresiva. La de arriba está hecha con una de esas desechables sumergibles de película que venden en cualquier puesto de souvenirs de la costa. La de abajo con una digital compacta de las baratitas mas una funda estanca flexible (cutre, muy cutre) comprada en Mediamark por 20 eurejos. Vamos, que Cousteau lloraba por las noches soñando con un equipo así ...



En fin, lo que mas me gusta de estas fotos es que floto. Quiero decir que están tomadas desde el punto de vista de un objeto inanimado que flotase cerca de la superficie y que se moviese con las olas. Tienen una gran gradación de planos y un enfoque un tanto "casual" (ejem, mejor dicho, a voleo ... ). Y también está el efecto "atmósfera" de esa luz desvaída y la dominante azul/verdosa. A mí me resultan relajantes.

 Pues eso; un mundo por descubrir.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Antes de que las libélulas vuelen al exilio.




Anoche soñé que mi padre estaba vivo,
pescabamos juntos en el río.

Como aquella vez, a mediados de verano,
que de niños nos bañamos en el río.
Él, que fue testigo, generacion tras generación,
no verá a mis hijos.

En el rio, las libélulas volaron al exilio.
En el río, de su cauce ha quedado solo un hilo.
Y ese hilo grita: asesinos.

Anoche soñé que nadando río abajo
yo llegaba hasta el mar.
Y te vi al pasar sonriendo en una orilla.
Te llamaba pero no me oías.

Él, que fue testigo, generación tras generación,
se fué contigo.

En el río, las libélulas volaron al exilio.
En el río, de su cauce ha quedado solo un hilo.
Y ese hilo grita: asesinos.

Cuando el sol se hunde y cede el cielo al crepúsculo,
el atardecer cede el río a las luciernagas.
Miles de brillantes ojos lo observaban todo.
Y ahora estás tan solo ... ¿Dónde han ido?
Te han dejado abandonado y malherido.

No quiero mirar; 
me averguenzo de lo que han hecho contigo.

En el río, las libélulas volaron al exilio.
Hoy el río grita: asesinos. 

"En el río", del álbum Pájaros en la cabeza, Amaral (EMI, 2005)


Aun podemos evitar que todas vuelen al exilio si todos gritamos; asesinos. De lo contrario ¿con qué palabras se lo explicaremos a nuestros hijos?


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Soles en explosión


"He visto a las estrellas nacer y las he visto morir. He visto soles en explosión"




Cuando una estrella de masa pequeña o moderada se acerca al final de su vida como estrella de la Secuencia Principal, se inflama y empieza a desprender sus capas exteriores. Esta etapa, conocida como de "Gigante Roja", la hace crecer hasta ocupar un volumen miles de veces superior al que tenía durante su vida normal, enrareciendo y enfriando sus capas externas (motivo por el cual se vuelve roja). Hasta tal punto que su propio viento estelar termina por arrancarlas a jirones y proyectarlas al espacio interestelar.

Desde lejos, esas capas arrancadas, excitadas por la radiación de la anciana estrella y por el impacto con el medio interestelar, se nos muestras como caparazones multicolores mas o menos esféricos a los que denominamos "Nebulosa Planetaria". Millones de años mas tarde esos restos serán semilla de nuevos mundos. 


El Cosmos parece tener la extraña propiedad de repetirse a cada escala. Lo muy grande y lo muy pequeño, lo eterno y lo efímero, no son mas que facetas de un mismo orden.


sábado, 22 de octubre de 2011

Seres mitológicos


Las nubes son fenómenos fascinantes. Ante todo por la enorme complejidad y diversidad que se ocultan bajo su aparente simplicidad. Pero también porque se comportan casi como criaturas vivas. Criaturas extrañas y fantásticas.


"Papá, ¿qué es una nube?", "Vapor de agua en el aire, hijo mío". Vapor de agua ... , sí, eso; vapor de agua ... "¿y ya está?", "Claro. Como el vaho que se forma en la ducha cuando te bañas con agua caliente" (aquí papá se crece con la ocurrencia)."¿Y de dónde salió?", "Se evaporó del mar cuando el Sol lo calentó". "¿Sale vaho del mar cuando le da el Sol?" (papá traga saliva; ya no le parece tan feliz la ocurrencia), "Errrr, no, ... el vaho se formó al enfriarse luego ... (creo ... )". "¿Y por qué aquí y no allí?, ¿por qué hay nubes sobre tierra y no solo sobre el mar?, ¿por qué permanecen tanto tiempo en lugar de deshacerse rápidamente?, ¿por qué hay nubes gordas y brillantes como coliflores mientras que otras son suaves, delgadas y pálidas como el pelo de mamá?, ¿por qué si hay viento algunas nubes parecen no moverse en absoluto?, ¿por qué todas las nubes parecen empezar a la misma altura y por qué se acaban también casi a la misma altura, y por qué a esas y no a otras?¿y por qué ...? ... " Y ese papá no tiene la culpa.


 Me formé como Físico, teórico para mas inri. Trabajo como meteorólogo. Y además soy una persona curiosa e inquieta a la que le gusta profundizar en los mecanismos de las cosas hasta comprenderlas razonablemente bien. Y créanme si les digo que hay muy pocas personas en el mundo, si es que hay alguna, que comprenda REALMENTE la intrincada física que se esconde tras ese fenómeno. Pese a la aparente vulgaridad de una simple nube, algo que vemos tan cotidianamente que la mayor parte de las veces no le prestamos mas atención que la de asegurarnos que no traerá lluvia, la verdad es que a menudo es posible encontrar sobre nuestras cabezas alguna cuya morfología pondría en un aprieto a mas de un experto a la hora de explicarla.

A mí me encantaría comprenderlas tan bien como para poder predecir a qué altura encontraría sus cimas. Si son aficionados a la montaña y/o a la astronomía, me entenderán muy bien. Si alguna vez han gozado del incomparable espectáculo de un mar de nubes, todavía lo harán mejor. Estoy en ello, pero aun me queda. Por ahora las fotografío de vez en cuando. Para intentar comprenderlas mejor y eso.


Y porque son hermosas, muy hermosas; ni que decir tiene ...



viernes, 4 de febrero de 2011

Caserío Benalí (I)


Incluso en esta tierra asolada por el asfalto y el cemento existen rincones únicos llenos de microcosmos secretos y espléndidos. Uno de ellos lo descubrimos hace un par de años huyendo de los "excesos de humanidad " que acontecen cada año en nuestra irredenta ciudad con ocasión de la fiesta de las fallas; el Caserío Benalí.


El caserío es una alquería de origen musulmán cuyas primeras construcciones se remontan al siglo XIII, aunque en la zona existen restos de épocas aun mas primitivas, íbero-romanos y neolíticos. Disponía antiguamente de una torre, “La Torre de Benali”, de la que hoy se aprecian parte de sus restos adosados a las viviendas cercanas, que proceden de época más reciente. Aun conserva su cementerio y una ermita dedicada a S. Antonio Abad, así como su fuente, que era abrevadero público.


Construida de tapial y sillarejo, al cuerpo central le fueron agregados los demás edificios auxiliares, cuadras y corrales más o menos abiertos. El Caserío de Benali se encuentra a 18 Km. de Enguera, en plena sierra homónima, en la parte meridional de una extensa area que ocupa las zonas altas del interior occidental de la provincia de Valencia, una zona rural y forestal poco habitada y muy mal comunicada pese a la relativa proximidad de la capital.

Otra de sus peculiaridades es la abundancia de restos marinos fósiles, en particular
conchas y caracolas, fácilmente visibles como parte integrante de las rocas areniscas.

jueves, 21 de octubre de 2010

Flowers



Como no solo de astros se alimenta el alma humana, hoy toca hacer una entrada como ésta. Hoy no hablaré de paisajes, no les contaré extraños relatos ni abrumaré con aspectos técnicos ni reflexiones. Hoy simplemente les mostraré flores. Flores humildes de plantas humildes encontradas en lugares humildes.


Habré de hacerles notar, sin embargo, que a mi modo de ver la belleza simple y sin pretensiones de estas pequeñas flores es belleza auténtica. Me refiero que a diferencia de la belleza pomposa de las flores famosas, la belleza humilde de éstas es mucho mas auténtica y universal. Solo que no tendemos a reparar en ella.


Pero todo esto es simple divagar porque en el fondo lo único que pretendía, por esta vez, era mostrarles estas fotos. Simplemente porque me apetece.

Al final va a resultar que soy un sentimental.

martes, 12 de octubre de 2010

Mineral vivo



A veces la frontera que separa lo mineral, lo inerte, de lo vivo es muy tenue. A veces la realidad fluye muy suavemente desde lo uno a lo otro. A veces es imposible separarlos. A veces no es posible entender lo primero sin lo segundo ...

Quizás solo sea un defecto humano, una limitación de nuestra mente. Entendemos las cosas aplicándoles categorías absolutas y tal vez sea eso lo que nos conduce a la perplejidad ante aquellas que se deslizan en la frontera o que se extienden ampliamente desde un lado a otro de la misma. Y lo cierto es que casi nada es exactamente lo que esperamos que sea en virtud de su categoría. No es que existan muchos tonos de gris entre el negro y el blanco; es que ambos son solo dos posibles tonos de gris.


Hay mil formas, un millón, infinitas ¿por qué no?, de ser. La ambigüedad es el signo de nuestro mundo. Y eso es a un tiempo bueno y malo. O tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez baste con que el ser sea consciente de sí mismo y autoconsistente. ¿Qué mas dará que lo denominemos tal o cual?¿Acaso algo es menos sí mismo porque lo encasillemos en una u otra categoría? Al fin y al cabo la realidad es mas terca que el lenguaje.

Un juego; ¿dónde está Wally?¿a qué especie pertenece?

Yo, personalmente, siento una reverencia especial por lo mineral. Por la cálida e íntima manera en la que cobija lo vivo. Por el modo extenso en el que forma parte de ella y viceversa. Y por el legado del tiempo que le brinda. Porque lo mineral es lo que nos une a la raíz de todas las cosas, al origen, a lo inconcebible.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Sargantanas



No es que yo sea precisamente un especialista en fotografía de la naturaleza. Y si para colmo escoges como modelo a una lagartija y te esperas a mediodía para retratarla pues, bueno, terminas haciendo mucho el ridículo. Pero aparte de lo absurdo que puedo resultar tomando decisiones, soy muy cabezota.

A esta belleza turquesa/esmeralda la conocí en Ithaké. Ella y sus congéneres son sus mas legítimos moradores o al menos los mas antiguos. Su nombre científico es Podarcis pityusensis formenterae, un nombre farragoso que no hace honor a tan grácil criatura. Son ágiles, rápidas, acrobáticas, curiosas, simpáticas y provocativas.


A veces, cuando salía al borde del camino a contemplar el bosquecillo de pinos bajo el Sol de mediodía, miraba arriba y abajo por si llegaba algún italiano en motocicleta. Y entonces veía en el muro de piedra una multitud de ojillos atentos, todos ellos clavados en mí. Esa misma naturaleza curiosa y osada les valió tener que apresurarse no pocas veces para no ser atrapadas por mi pequeño y fascinado hijo, con el que a menudo bajaba por el camino en su búsqueda.


Un día al fin me decidí y puse manos a la obra en el empeño de cazarlas con mi cámara. Corrí, escalé, repté y al fin alguna conseguí fotografiar. Descubrí que las sargantanas cuando se ven acosadas son capaces de correr y saltar como los gatos y que a veces chillan. Fue una agotadora experiencia bajo el Sol de julio. Pero valió la pena. Y no porque las fotos sean gran cosa, sino porque son las primeras. Eso sí, la próxima vez mejor bien de mañanita ...

miércoles, 7 de abril de 2010

De la naturaleza dual de las cosas

Dicen los creyentes en la astrología que el alma de los nacidos bajo el signo de Géminis presenta dos caras. Pero hasta donde yo sé ¿es que hay siquiera una sola cosa en este mundo que no las tenga?. Nada es lo que parece o al menos nada es tan simple como para caber en una sola palabra.

Sencillamente, sin aspavientos, la trepadora me muestra sus púas y garfios, de los que se vale cuando de sujetarse se trata. Y al mismo tiempo despliega la grácil sutileza de sus zarzillos con los que se sujeta para seguir subiendo por su huésped. Esas dos facetas son complementarias y suplementarias la una de la otra; cada una hace cosas que la otra no podría y las dos juntas hacen mejor cada una de esas cosas de lo que lo harían de estar solas.



Tendemos a pensar que la competición es una vía para que la mejor de las alternativas termine triunfando y que la existencia de diferencias es un indicativo de que la naturaleza muestra preferencia por esa manera de actuar (“me diferencio luego compito “, parodiando a Sócrates). Pero en cuanto observamos la naturaleza con detenimiento rápidamente percibimos que en numerosas ocasiones explota la complementariedad y la colaboración: dos ondas en fase forman una nueva (resonancia constructiva) que es mayor que la suma de ellas; la existencia de dos sexos aumenta la capacidad de las especies de explorar nuevos caminos evolutivos que con uno solo hubiese acontecido únicamente tras un número mucho mayor de generaciones; la vida en comunidad incrementó las posibilidades de supervivencia de nuestro árbol genealógico (los homínidos), permitiendo y estimulando el desarrollo de la inteligencia. Hay tantos ejemplos …

Pero vivimos sumidos en la idolatría de la competitividad. Creemos que todo progreso procede de la competencia hasta el punto de conceder al ganador el derecho a imponer su voluntad. Olvidamos que hemos llegado hasta aquí todos juntos.

Que yo le pueda seguir enseñando a mi hijo las sutiles complejidades de las trepadoras depende de que aprendamos la importancia y las ventajas de la colaboración. Para que quién decida si ese rincón lo ocupa la trepadora o un ladrillo no sea quien tenga la fuerza para imponerlo.