"Háblame, oh Musa, y cuéntame del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado la

sagrada ciudadela de Ilión, conoció las ciudades y el ingenio de innumerables gentes".

Homero
, Odisea, Canto I



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martes, 21 de junio de 2011

19J en Valencia (II): ¿Cuatro gatos mal vestidos? ...


Segunda entrega de la serie. Nótese la variedad humana; edades, actitudes, razas. No son una panda de alborotadores. No son fanáticos antidemócratas (¡Dios mío, qué cosas se han llegado a decir de nosotros en todos estos días!). No son piojosos, borrokas, batasunos, golpistas (qué miedo nos han de tener algunos para recurrir a una tergiversación tan burda).

No. Son ciudadanos españoles. Ciudadanos exigiendo a los servidores públicos que hagan el trabajo para el que se les paga y sean justo eso, públicos, no privados, no interesados. Y tienen derecho, ¡vaya que si lo tienen!, porque son ellos quienes les pagan. Que la mayoría permanezca en silencio no les resta legitimidad. Al fin y al cabo lo que reclaman es el respeto a la legalidad, a la Constitución y al espíritu que las inspira, a la moral y a la ética del servicio público. ¿O es que acaso estas cosas son "extras" no incluidas en el contrato inicial?

Por cierto, según el periódico La Razón (¡¿?!), la manifestación de Valencia contó con 10.000 participantes. No sé de dónde han sacado semejante cifra pero yo, haciendo uso de la inferencia estadística y del impagable beneficio de hablar por propio experiencia de lo que cuento, puedo asegurar que había al menos 40.000. El periódico Levante, elevaba la cifra a 80.000 y podría no ser exagerada. Otro día hablamos de los Medios de Desinformación ...

lunes, 20 de junio de 2011

19J en Valencia (I): yo también soy #15-M


Ayer fue 19 de junio y me pareció encantador celebrar mi cumpleaños luchando por un mundo mejor para mi hijo y para nosotros mismos. Estuve allí, en la manifestación de Valencia, y hoy tengo mas ilusión que antes porque lo que vi fue una sociedad civil despertando. Y cuando los ciudadanos despiertan ... los poderes se echan a temblar.

Dejo que las imágenes hablen por sí solas;


¡Qué le vamos a hacer si somos incapaces de conformarnos! ...

Por cierto, es mi primer "reportaje", aunque sea en plan amateur, y ¡diantres!, estoy contento con el trabajo hecho.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Curso de economía para Cosmonautas II: El Decrecimiento Sereno (1).



Esta va a ser una entrada un tanto peculiar respecto a lo que suelo hacer, tanto por su temática como por su tono o por ser una mezcla de reseña literaria y nueva entrega de mi Curso de Economía, ahora rebautizado "para Cosmonautas" precisamente por una significativa metáfora encontrada en la obra en cuestión. Se trata de "Pequeño tratado del Decrecimiento Sereno" de Serge Latouche, profesor emérito de economía de la Universidad Paris-Sud XI, en Orsay, publicado por Icaria en 2009.

Cuenta Latouche que nuestra sociedad (y en mayor o menor medida todas las "alternativas" de corte socialista/comunista) se comportan respecto al mundo siguiendo la "máxima del Cowboy"; crecer todo cuanto le sea posible a expensas de un entorno que se supone infinito en espacio y recursos. Desde luego, para los habitantes de la Edad de Piedra y posteriormente, hasta la Revolución Industrial, esta visión era una aproximación razonablemente realista. Pero en los últimos dos siglos hemos llegado a consumir los recursos naturales (económicos o no) a tal ritmo que ya no es posible considerarlos infinitos respecto a esa tasa de depredación. De modo que es necesario replantearnos nuestros modos de actuación siguiendo la "máxima del cosmonauta"; utilizar los recursos disponibles con la mayor eficacia y con la conciencia de su finitud para asegurar la supervivencia a largo plazo en un entorno limitado y restringido.

La cuestión es que nuestro modo de vida es tan intensiva e ineficientemente consumidor de recursos que ha traspasado el umbral de la existencia estable. Ni el planeta tiene tantos recursos como para abastecernos ni dispone de la capacidad para albergar nuestros residuos, mas allá de unas pocas generaciones mas. Y eso siempre y cuando perdure durante ese tiempo la desigualdad que hace que menos de la cuarta parte de la humanidad conozca ese grado de "bienestar", porque todo avance en el desarrollo económico y social de esas tres cuartas partes del mundo no haría mas que acortar los plazos.  


Pero, ¿necesitamos realmente consumir todos esos recursos?. Nuestro modo de vida, nuestro paradigma cultural, equipara bienestar y nivel de consumo (vean esta interesantísima entrada del blog de Joako). Sentimos que vivimos mejor que cualquiera de las generaciones anteriores simplemente porque "tenemos mas cosas". Aunque para ello dispongamos de menos tiempo para cuidar de nuestros hijos y de nuestros mayores, aunque nuestra esperanza de vida haya retrocedido en los últimos veinte años, aunque la espectativa subjetiva respecto de nuestras posibilidades de promoción social y económica sean hoy las mas bajas de los últimos cuarenta años. Aun cuando seamos conscientes del inmenso e irreversible deterioro de nuestro entorno ecológico y paisajístico, del deterioro de nuestro habitat social y de la pérdida de diversidad cultural e individual. Creemos que vivimos mejor pese a todo simplemente porque producimos y consumimos mas cosas que nunca antes; porque crecemos en términos de PIB.

El planteamiento de la obra de Latouche, que no es mas que un opúsculo o resumen introductorio del concepto del Decrecimiento Sereno, que desarrolla mas extensamente en otra obra suya (La apuesta por el Decrecimiento, Icaria, 2008), es una respuesta a ese dilema que sigue las ideas expresadas por vez primera por los integrantes del Club de Roma en 1972.


Un mundo en crecimiento indefinido es insostenible y, de hecho, imposible. Pero también lo es un mundo con los actuales niveles de consumo extendidos a la totalidad de la población. De modo que la supervivencia a largo plazo de la humanidad y de nuestras sociedades, junto con la aspiración al desarrollo pleno e igualitario de todos los habitantes del planeta independientemente de su nacionalidad, raza, sexo, credo o condición social, no son abordables mas que mediante el planteamiento del abandono consciente de nuestro modelo basado en el crecimiento y la recuperación de niveles de consumo muy inferiores. El decrecimiento sereno.

No obstante, se aclara en la obra que no se trata del decrecimiento por el decrecimiento, sino del abandono del crecimiento como objetivo, como icono, y la búsqueda de niveles de producción y consumo compatibles con la capacidad de abastecimiento y recuperación del planeta. Decrecimiento o tal vez mas correctamente "acrecimiento". Sin que ello signifique necesariamente una reducción de la calidad de vida real y mucho menos una negación del necesario desarrollo del tercer mundo.

En la segunda parte de esta entrada detallaré las bases de la alternativa descrita por Latouche y el programa político para su desarrollo, así como mi visión crítica respecto de todo ello.

lunes, 17 de mayo de 2010

Curso de Economía para Cosmonautas (I): El Desarrollo Humano Sostenible


Hace unos pocos días, en el blog de Frikosal se produjo una interesante discusión. Como no podría ser de otro modo la cuestión giraba entorno a la crisis.

Ninguno de los participantes en ella tenemos formación en economía (que yo sepa) pero es un tema que, desgraciadamente, nos afecta a todos en tal grado que estamos obligados a realizar un curso rápido de la materia. Y el caso es que, tras muchos años expurgando de aquí y de allí, escuchando a personas que sí saben mucho de estas y otras muchas cosas, leyendo, contemplando y, sobre todo, reflexionando y tratando de comprender el significado de las cosas, he llegado a montar mi propia imperfecta visión del mundo en el que vivimos y del origen de las cosas que nos acontecen. Y, como muchos, no estoy muy satisfecho con lo que me rodea.

Pero, ¿existe una alternativa?¿o estamos condenados a dejar que las fuerzas de la historia y la economía dicten sentencia para bien o para mal? Responder a estas cuestiones supone un ejercicio de la mayor dificultad, no tanto por lo complejo del tema o lo insuficiente de mis conocimientos, sino principalmente porque el esfuerzo de dar una respuesta coherente es mucho mayor que el de plantear una crítica. Reunir todas tus ideas en un todo coherente te exige confrontarlas con la realidad, pasar de los deseos a los hechos y ser sincero con uno mismo. Es fácil ser un revolucionario de salón; lo realmente difícil es dar una alternativa concreta y exponerse a la posibilidad de estar equivocado.

Expondré pues mis equivocadas certezas para que me digan todos ustedes cuales son sus fallos. Mas que convencer a nadie, preferiría conocer mis errores para poder corregirlos, porque en esta lid no sirven de nada los adeptos si no es la razón la que nos alumbra. Pero no aspiro a La Solución. Habrá otras, quizás muchas, posiblemente mejores. Bastaría con que fuese una. Porque lo que actualmente tenemos nos aboca al desastre y es un camino que ya hemos explorado y lo sabemos erróneo.

He construido mi respuesta sobre el conjunto de mis experiencias y mi ideología pero no se corresponde plenamente con ellas. Esto es así porque he partido de la premisa de que fuese una respuesta realizable, que no supusiese una ruptura traumática respecto de nuestro mundo actual, que no requiriese de revoluciones violentas ni crisis terminales, es decir, que fuese alcanzable por simple reforma de nuestro modelo actual. Ello significa renunciar a principios ideológicos que estimo en aras a ser aceptable por la mayoría. Mi esperanza es que una alternativa imperfecta es mejor que una realidad equivocada. Y, al fin y al cabo, tal vez mis ideas sean las imperfectas.

He compuesto mi respuesta en un archivo PDF que no puedo cargar directamente en este blog por lo que lo he alojado en un popular servidor web de almacenamiento de archivos. Todo el que esté interesado en él puede descargarlo en esta dirección:


Una última cuestión. Me preocupaba especialmente la validez de mi modelo para dar respuesta al caso especifico español y en qué manera ayudaría a resolver su actual crisis. Una reciente y muy instructiva conversación con unos muy queridos amigos me ayudó a comprender algunos de los puntos específicos que dan singularidad a nuestro caso dentro de la crisis mundial.


El modelo particularmente especulativo de la economía de este país ha conducido en las últimas dos décadas al progresivo abandono de la inversión productiva en favor de los negocios fáciles en bolsa o hacia el mercado inmobiliario. Ello ha conducido a la perdida de tejido productivo (aunque aparentemente el alto crecimiento del PIB sugiriera lo contrario). Hoy, el déficit público, que en etapas anteriores había llegado a ser más importante que el actual sin suponer una amenaza tan funesta, es una losa terrible porque esa falta de tejido productivo impide afrontarlo sobre la base de un cierto endeudamiento. No queda más remedio que atajarlo. El problema es que se reposa el remedio en la masa de la población, reduciendo el gasto público, en lugar de optar por la estrategia de incrementar los ingresos aumentando la presión fiscal, en especial sobre las rentas más altas, que al fin y al cabo han sido las principales beneficiarias de la etapa de bonanza irracional de la que emana esta crisis. A medio y largo plazo, la pérdida de poder adquisitivo de la población lastrará la recuperación. En ese sentido, pienso que algunas de las medidas que propongo en el documento podrían ser una alternativa válida para recuperar la economía española.

Espero ansioso sus comentarios.