"Háblame, oh Musa, y cuéntame del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado la
sagrada ciudadela de Ilión, conoció las ciudades y el ingenio de innumerables gentes".
Homero, Odisea, Canto I
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martes, 14 de agosto de 2012
Premio de consolación ...
Campaña de las Perseidas 2012. Primer síntoma de mala suerte: nublado la noche del 11/12 de agosto (pre-máximo) y me toca trabajar la del 12/13 (post-máximo). Tendré que hacer las fotos desde dentro de aeropuerto si la contaminación luminosa me deja. Segundo: me olvido el alargador de enchufes extralargo en casa. Tiene solución con un apaño a base de empalmar tres mas cortos. Tercero: aparece nubosidad media y alta sobre las 4:00 h. Cuarto: descubro que se me ha acabado la tarjeta de memoria (bah!, total, hay nubes ... ).
El resultado es obvio; no pillé ni una perseida.
Pero entonces el Cosmos se apiadó de mí y me dejó la preciosa estampa de una alineación perfecta de Venus (abajo), la Luna menguante (centro) y Júpiter (arriba, algo mas desplazado), bajo la atenta mirada de un Orión joven aún. Y todo volvió a tener sentido.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Esplendor Conjuntivo
Miren que soy de los que aprecian un buen estar a solas uno con el mundo, pero hay que reconocer que a veces dos es mejor que uno. Y cuanto mas juntitos mejor. Llámenlo amor, pasión, amistad, cooperación, solidaridad, compañía, ... O esplendor, como en este caso.
La especie humana empeñada en no mirar nunca para arriba (ni para adelante mucho mas allá de sus propias narices) y aun así el mundo nos regala estas joyas de luz pura y cegadora. Somos ricos y no nos damos cuenta ...
P.D.: He intentado explorar tres enfoque diferentes para retratar la efeméride; éxito dispar. Otros han sabido hacerlo mucho mas certeramente que yo: si no lo han hecho ya, no dejen de pasar a ver las visiones de Jordi Busqué (genial toma desde Panamá), Paco Elvira (y ésta), Jan Puerta (desde Chile), o Frikosal (y ésta, ambas de los días previos al evento).
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Formas de acabar un año
Por ejemplo irse al campo, en algún punto en medio de la nada de un páramo castellano, con un frío del carajo a poner a prueba tu entereza y coraje permaneciendo quieto y a la intemperie durante mas de cuatro horas.
Por ejemplo empapándose de la exquisita y delicada belleza de una conjunción entre Venus y una delgada Luna cenicienta.
Por ejemplo esperando que amanezca una galaxia entera, la Vía Lactea, desde detrás de unos árboles. Y que te importe una leche el amenazador aspecto de un granero abandonado un poquito a la derecha de esos árboles, ni los ruidos imprecisos de animales rondando a tu alrededor. Porque solo bajas a tierra para lamentar lo escasos que se te hacen los 17 mm de angular que te da tu objetivo y para acordarte de los afortunados que gozan de un 10 u 11 mm, o incluso de los excéntricos que practican con un Ojo de Pez.
Por ejemplo jugando al escondite con las nubes, a ver si el próximo hueco te deja esos vitales cinco minutos de exposición para pillar Orión en todo su esplendor. Y cuando te hartas de jugar con ellas, aun te inventas una travesura, un pequeño guiño a un amigo, para matar el rato mientras recoges el equipo y descubres que no sientes los dedos de los pies de tan helados que los tienes ...
Hasta aquí el paisaje astronómico; las tomas de astrofotografía, potentes, curradas, tremendas (o eso creo) se las enseño ya el año que viene.
Feliz año a tod@s.
P.D.: La última foto es un homenaje a Xavi Piera, un gran tipo y un amigo, que hizo una foto muy original en la que me he inspirado. La pena es que me cambié de coche: yo antes tenía un Ford Orión ...
viernes, 12 de noviembre de 2010
De la niñez, Saturno y sus anillos.
Tuve la suerte de nacer justo en el comienzo de la época dorada de la exploración del sistema solar. Aquel mismo año, 1972, vio el final del programa lunar, cuando casi exactamente a la medianoche del 14 de diciembre despegaba de la superficie de nuestro satélite la última tripulación que lo ha visitado hasta el día de hoy. Y con ella se apagaban los últimos rescoldos de la carrera espacial, ese modo de entender la exploración del espacio como una mera disputa de supremacía geoestratégica.
Callaron la propaganda y la política y empezó a hablar la ciencia; el 3 de marzo de 1972 la NASA lanzaba la Pioneer 10, el primer objeto lanzado por el hombre que lograría alcanzar Júpiter y luego superar la frontera del sistema solar. El 6 de abril de 1973 lanzaban la Pioneer 11, también a Júpiter y mas tarde a Saturno. El 21 y 25 de julio y el 5 y 9 de agosto de ese año los soviéticos lo hacían con la Mars 4, 5, 6 y 7 con destino Marte, y el 3 de noviembre los americanos con el Mariner 10 a Venus y Mercurio. El 8 y 14 de junio de 1975 despegaban las Venera 9 y 10 (soviéticas) rumbo a Venus, y el 20 de agosto y 9 de septiembre las Viking 1 y 2 (americanas) a Marte.
En mis primeros cuatro años de vida se lanzaron 11 sondas espaciales, se visitaron por primera vez tres planetas (Mercurio, Júpiter y Saturno) y se aterrizó en dos mas (Venus y Marte). Supongo que todo aquel torrente de efemérides increíbles y excitantes y las maravillosas fotografías que las acompañaron lograron impactarme de tal modo la imaginación que mi mente y mi corazón quedaron atrapados para siempre por la fascinación de la astronomía. Demasiado pequeño para saber el significado de aquellas cosas, los nombres de los planetas se convirtieron en sinónimo de asombro y maravilla.

Antes de aprender a leer ya rebuscaba entre las ilustraciones de los libros de mis padres tratando de encontrar fotografías o dibujos de Marte, la Luna, Júpiter ... Pero sobre todas las cosas, Saturno. Con sus anillos orbitándole, era la quintaesencia misma de lo extraordinario y su sola visión trasportaba mi imaginación a través del espacio infinito. Mas tarde, cuando aprendí a desentrañar el secreto de la palabra escrita, los textos al pie de aquellas ilustraciones me descubrieron que además era un mundo inconcebiblemente grande (aunque también descubrí con frustración que no era el mayor de todos) y que estaba acompañado de mas de una decena de satélites, entre ellos uno llamado Titán; ¡qué increíble sería ver aquel cielo lleno de lunas!.
Y en esas, tal día como hoy de hace exactamente 30 años, otra sonda espacial, la Voyager 1 llegó hasta él. En realidad yo no me enteraría hasta el día siguiente, el 13 de noviembre cuando mi madre me anunció que en el telediario habían contado que una nave espacial había pasado junto al planeta y había transmitido increíbles fotografías de sus anillos en las que se veía que cada uno de ellos estaba en realidad formado por miriadas de otros mucho mas pequeños apiñados unos junto a otros. Asombrada, me describió una foto en la que los anillos parecían la superficie de un disco de vinilo "con mas colores que el arco iris".
En los días siguientes asistí hipnotizado al desfilar de imágenes y datos, y algo indefinible empezó a agitarse en mi interior. Algo que trataba de tomar forma, de lograr expresión y salir a la luz. Y al fin lo hizo unos pocos meses mas tarde, en agosto de 1981 cuando, por pura casualidad, vi el primer capítulo de la serie documental Cosmos, la genial obra de Carl E. Sagan. Entonces, toda la fascinación y el asombro que durante aquellos 9 años había desarrollado por las astronomía cobraron sentido al descubrir que la ciencia era un modo de vida, que descubrir el mundo era una forma de estética, que existía una armonía sublime entre lo inmenso, el Universo, y lo humilde y cotidiano, la vida misma, nuestra vida como individuos.
A partir de ese momento supe lo que quería hacer con mi vida y dónde estaría el refugio seguro para mi alma; para siempre, entre las estrellas. Hay que ver lo que pueden hacer los anillos de un planeta ...
Por increíble que pueda parecer, es posible fotografiar los anillos de Saturno e incluso su mayor satélite, Titán, con un simple teleobjetivo (y mucha paciencia), en este caso un 350 mm a f:5, con 1/40 s y 2 s de exposición respectivamente. Titán es el pequeño trazo abajo a la izquierda junto a Saturno. Se puede apreciar que está en el mismo plano que los anillos del planeta.
P.D.: 30 años, ¡madre mía, como pasa el tiempo!
miércoles, 4 de agosto de 2010
Ares y Antares
Guardando el corazón de la Vía Láctea hay un centinela terrible y amenazador. Ocho patas, dos de ellas con poderosas pinzas, un cuerpo acorazado en toda su extensión y, coronándolo todo, un formidable aguijón venenoso. El Escorpión.
Una vez salvó a la Luna (Artemis) de la presencia inesperada del gigante cazador Orión matándolo con una de sus picaduras, lo que demuestra su letal poder. Ella, en agradecimiento, lo situó en su actual celeste posición, mientras Orión, también elevado a las esferas, se refugia de él en el lado opuesto del firmamento.

Tal vez por estas pendencias, por su carácter belicoso y por su evidente color rojo, su corazón, la estrella a la que los árabes bautizarían Kalb Al-Akrab (pues tal significan esas palabras), fue considerado émulo y rival del dios de la guerra y de su estrella en la bóveda, Ares, también conocido por Marte para los romanos y todos nosotros. De ese modo recibió su nombre griego, Antares, el que se opone a Ares.

De cuando en cuando miden sus fuerzas cuando Ares, en su deambular eterno por los cielos, se acerca a los dominios de Scorpio. Esas periódicas contiendas no siempre son visibles a nuestros ojos pues a veces acontecen al otro lado del Sol, pero cuando lo son podemos contemplar sus rojos resplandores cerca uno del otro, pugnando por ser quien mas brilla. Y no siempre vence el dios.

No ha llegado aun el tiempo de volver a ver esa conmoción de las esferas pero ya es posible verlos compartir los cielos sin tener que cambiar la dirección de nuestra visión, lo que anuncia su cercanía.

Por ahora Ares se demora junto a Cronos (Saturno) y Afrodita (Venus), en el crepúsculo, no lejos al oriente de Helios (el Sol). Pero ya ha iniciado su marcha hacia los dominios del Escorpión ...
Una vez salvó a la Luna (Artemis) de la presencia inesperada del gigante cazador Orión matándolo con una de sus picaduras, lo que demuestra su letal poder. Ella, en agradecimiento, lo situó en su actual celeste posición, mientras Orión, también elevado a las esferas, se refugia de él en el lado opuesto del firmamento.

Tal vez por estas pendencias, por su carácter belicoso y por su evidente color rojo, su corazón, la estrella a la que los árabes bautizarían Kalb Al-Akrab (pues tal significan esas palabras), fue considerado émulo y rival del dios de la guerra y de su estrella en la bóveda, Ares, también conocido por Marte para los romanos y todos nosotros. De ese modo recibió su nombre griego, Antares, el que se opone a Ares.

De cuando en cuando miden sus fuerzas cuando Ares, en su deambular eterno por los cielos, se acerca a los dominios de Scorpio. Esas periódicas contiendas no siempre son visibles a nuestros ojos pues a veces acontecen al otro lado del Sol, pero cuando lo son podemos contemplar sus rojos resplandores cerca uno del otro, pugnando por ser quien mas brilla. Y no siempre vence el dios.

No ha llegado aun el tiempo de volver a ver esa conmoción de las esferas pero ya es posible verlos compartir los cielos sin tener que cambiar la dirección de nuestra visión, lo que anuncia su cercanía.

Por ahora Ares se demora junto a Cronos (Saturno) y Afrodita (Venus), en el crepúsculo, no lejos al oriente de Helios (el Sol). Pero ya ha iniciado su marcha hacia los dominios del Escorpión ...
miércoles, 14 de abril de 2010
Las estrellas nos susurran el camino
Hace años, cuando estaba estudiando en la universidad, solía despertarme muy temprano para ir andando hasta la facultad. Eran tres o cuatro kilómetros, lo que me exigía entre tres cuartos y una hora; tiempo ganado para pensar. Siendo apenas la madrugada me era posible contemplar, si la meteorología lo permitía, las últimas estrellas disolviéndose lentamente en el azul creciente.




Aquella compañía conformaba mi geografía alternativa. Me explicaré: Jugaba a bautizar en mi mente las calles y plazas por las que pasaba con los nombres de los astros que se destacaban prominentemente sobre ellas. Había una avenida de Venus, una calle de Sirio, una plaza de la Luna, una torre Marte.
Las calles, en caóticamente ordenada perspectiva apuntaban directamente a las estrellas y éstas mostraban así su doble juego. Eran como los guías del viajero errante en tierra extraña y al mismo tiempo, en la lejanía, semejaba que mi camino me conducía directamente a ellas.

Como la cuidadosa arquitectura de los templos antiguos, cada línea nos recuerda que al final de todos nuestros sueños está la eternidad. No es que los astros dicten nuestro destino. Es que nuestra alma nos susurra al oído que de alguna inconcebible manera formamos parte de esa inmensidad. O tal vez sea, como decía Carl Sagan, la intuición de que tarde o temprano abandonaremos el cálido regazo de la Tierra para navegar entre las estrellas… Qué sé yo. Al final, la astronomía es también una forma de espiritualidad.

Tengo postergado y sin fecha un gran viaje por lo humano y lo telúrico, fuera de toda ruta, con la Luna como guía. ¿No sería fantástico?
martes, 13 de abril de 2010
Conjunción Venus-Mercurio
Andan Mercurio y Venus muy cercanos en el cielo en estos días. He de confesar que no estaba yo muy enterado del evento hasta que ví publicada la foto del maestro Frikosal. A la suya, excelente como siempre por cierto, se añadieron pronto las aportaciones de Jordí Busqué, Félix y Josep Mª Abadia.



Picado por la envidia (sana, espero) me dispuse a hacer mi propia aportación a la cuestión y tuve la suerte de disponer de tiempo y climatología favorable precisamente el día 8 de abril, que era cuando Mercurio alcanzaba su máxima elongación (o sea, la mayor separación respecto al Sol), por lo que era posible hacer la foto en las mejores condiciones de oscuridad del cielo.

Ambas están hechas con un objetivo 80-200 f/4, la primera a 80 mm y f/5,6 y la segunda a 200 mm y nuevamente f/5,6. En los dos casos la exposición es de 1 segundo y la sensibilidad ISO 200.
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