"Háblame, oh Musa, y cuéntame del hábil varón que en su largo extravío, tras haber arrasado la

sagrada ciudadela de Ilión, conoció las ciudades y el ingenio de innumerables gentes".

Homero
, Odisea, Canto I



jueves, 7 de abril de 2011

Camino a Ithaké; Primer aniversario


Cielos; parece que haga ya un siglo y apenas hace 365 días que comencé con el blog. Y a todo esto sigo sin saber muy bien qué pretendo con ello. Porque no sé muy bien qué ofrezco, qué muestro o para qué lo hago. Me estoy tomando mi tiempo para decidirlo.

En cambio sé muy bien lo que he recibido a cambio. Porque me ha dado la oportunidad de conocer a personas a las que me siento muy cercano en la manera de ver el mundo y de enfrentarlo. De todas las cosas que me han pasado con el blog, ésa es la mejor.

También me ha servido para aprender, porque me ha obligado a esforzarme por mejorar (y, lo confieso, porque me ha obligado a estrujarme las meninges para entender cómo hacen los demás unas fotos tan estupendas y si sería capaz yo de hacer una igual).

Por otro lado mi blog es mi blog; quería hacer uno de fotografía pero me sale un poquito un batiburrillo de todo, aderezado (casi siempre) con mis fotografías. Supongo que simplemente es como yo; incapaz de concentrarse en una sola cosa.

Pues eso, que ya hace un año y no me puedo quejar. Casi 7000 visitas (podría haber dicho mas de 6000 pero no, me gustan mas los vasos medio llenos que los medio vacíos), 27 seguidores y 323 comentarios (¡qué tramposo; me cuento los míos!). Gracias a (por riguroso orden de llegada) Friko, Deckard, Yui, Abnis, Jordi, Josep, Joako (gracias, gracias, gracias, ... ), Javier, Ars, Saatchi, Florencia, Constanza, Angelical, Tropiezos, MartinAngelair, Ercanito, Xavi, Tita, Igniszz, Agustín, Unsui, Rafa, Ana C., Yasmín y Misteriosa. Y sobre todo a mi Penélope, Ana, que de vez en cuando le pega unos buenos empujones al blog.

El viento sigue soplando en la Isla, en Ithaké, entre los frutales, sobre los muros, bajo las estrellas. Que me siga llevando hasta allí. Si gustan, aquí lo dejaré escrito.


A todo esto, les pido por favor que visiten esta entrada, la única del blog que no ha recibido comentario alguno a día de hoy, lo cual, a parte de injusto, me parece antiestético. Y comenten, no me sean malos, comenten ...


P.D.: Con lo ñoño que me he puesto, ésta va a ser la primera y última vez que celebre un aniversario del blog ...

miércoles, 30 de marzo de 2011

Estoy muy ocupado ...



Hace casi un mes de mi última entrada. Pero es que no he podido dedicarle mas tiempo. Estoy embarcado en profundos proyectos; uno que ya contaré si consigo sacarlo adelante (y que me consume grandes cantidades de tiempo entre libros y ordenadores); otro que es recuperar el mundo y encontrar sus rincones sagrados; y el tercero, el mayor, ser padre de David.

De un tiempo a esta parte estoy empezando, en cierto modo, a dejar languidecer este blog. No es una decisión consciente, deliberada, sino un cúmulo de situaciones y convergencias que se están dando en torno a mí.


Diversas conmociones y vivencias, un mundo entre la crisis y la catarsis, la cercanía de una de esas bisagras de la vida, ... Es uno de esos momentos en los que surgen los grandes cambios y que sean grandes revoluciones o grandes desastres es apenas cuestión de pequeños detalles. Yo he decidido afrontarlo como la gestación de algo importante. Y por eso trato de concentrarme en lo realmente importante; sentir la magia eterna del mundo y mostrársela a David, el mayor regalo que nunca he recibido.

De un tiempo a esta parte cada vez ocupa una parcela mas grande de mis días y aun mas desearía que fuese, porque a veces me entran ganas de lanzarme a la aventura, montarnos en el coche he irnos a recorrer y disfrutar el mundo. Y eso, que muchos calificarían de ocio, es una ocupación: la ocupación mas importante del mundo.


P.D.: Ya sé que no estoy muy inspirado en el texto pero es que, ustedes me perdonarán, tengo la cabeza en otras partes ...

domingo, 6 de marzo de 2011

La noche del Meteorólogo


A cierta hora de la madrugada el cuerpo, harto de esperar dormirse, termina por olvidarse del sueño. Se entra entonces en un estado paradójico en el que no acertamos a encajar la hora en la que nos encontramos con el estado de alerta de nuestro cerebro. Es la peor hora para los insomnes, cuando ahuyentado el sueño la lucha por dormir pierde toda esperanza, ese tiempo atroz en el que el tiempo parece no avanzar y la noche se hace eterna. Pero es muy distinto para quienes velamos por obligación.

Para el Meteorólogo en un aeropuerto, es un extraño momento. Alerta el cerebro, silencioso y suspendido el mundo entero a tu alrededor, en medio de la hora bruja, es un tiempo de inspiración y creatividad si sabes dejarte llevar. Es un tiempo para revelaciones en el que todo parece fluir con una facilidad asombrosa. No sé muy bien cómo explicarlo: es un momento en el que cualquier cosa que intentes te sale sin esfuerzo.

No, no es la Luna llena. Es Sirio desenfocada ...

A veces me pasa, y aunque sea una animalada pasar 24 horas seguidas sin hechar ni una mala cabezada (que son mas en mi caso, casi 40, por el horario al que se produce el relevo de turno y por el largo viaje que he de hacer desde mi casa hasta el aeropuerto), es casi irresistible la tentación de ver el entero circular de los astros y del mundo por ese habitualmente oculto devenir que se da entre ocaso y alba. Es un momento en el que pruebo cualquier cosa que se me ocurra porque me siento dueño absoluto de mi tiempo, algo que fuera de esas ocasiones es siempre, para todos, relativo. Pero entonces no pasa nada; la diferencia entre un cuarto de hora y tres horas es apenas un matiz insignificante. Te puedes tomar tu tiempo, incluso disfrutarlo, regodearte en la parsimonia, detenerte a contemplar, probar las veces que haga falta.


A las seis recojo todo, porque el mundo vuelve a ponerse en marcha y mi reinado absoluto toca a su fin. Y entonces un último e inesperado regalo; la conjunción de la Luna, en delgado menguante, y Venus espléndido (o espléndida, ya que antes fue diosa que planeta), unidas en el alba.


A todo esto, el amigo Unsui fue mas rápido y ya dejó constancia del evento esa misma mañana ...

viernes, 25 de febrero de 2011

La "Macchina" ya está aquí ...


Hoy, ahora mismo, acabo de probar por primera vez mi nueva montura ecuatorial motorizada y he realizado mis primeras fotos astronómicas con seguimiento. ¿Qué puedo decir?. El impacto es brutal. Es como descubrir de pronto que el mundo está en tus manos.

Éste es el resultado. Insisto en que he tomado estas fotos hace apenas dos horas. Tan solo me ha dado tiempo a descargarlas de la cámara y darles un ligero procesado para poder publicarlas. Y, como comprenderán, no son las mejores que he sacado; son simplemente, las PRIMERAS. Y eso me asombra, porque si ya han salido así, ¿qué pasará cuando aprenda a lidiar con pericia con las sutilezas de la montura y de las ópticas?¿Qué pasará cuando tire las fotos desde un lugar oscuro y con un cielo de calidad en lugar de hacerlo desde la azotea de un edificio del aeropuerto en el que trabajo, con sus potentes focos y la contaminación de la cercana Albacete?

Estoy temblando de emoción ...

Las Pléyades (M45), con las tenues nebulosidades azules que envuelven a sus estrellas principales.

La nebulosa de Orión (M42); ¿hace falta añadir algo?

La estrella Sirio, la mas brillante de cuantas se pueden observar
en la bóveda celeste, joven, delicada y hermosa.


Todas están tiradas con un 200 mm a F/5.6, ISO 200 y 4 minutos de exposición. Y ni tiempo me ha dado de ponerles el logo.

domingo, 20 de febrero de 2011

Eppur si muove



Algo se está rompiendo en el gran paradigma mundial. Las grietas en el impenetrable muro de "lo que todo el mundo sabe" empiezan a ser cada vez mas visibles. Y aunque la inmensa maquinaria mediática trate de ocultarla o relativizarla, la verdad es terca, muy terca.

El 22 de junio de 1633, un tribunal de la Inquisición reunido en la iglesia de Santa María sopra Minerva de Roma obligaba a Galileo Galilei a abjurar públicamente de la teoría heliocéntrica bajo la velada amenaza de torturarlo y condenarlo a la hoguera si no lo hacía. De nada habían valido décadas de estudio e innumerables pruebas que demostraban la veracidad de la teoría. Ni siquiera la palmaria demostración que hizo Galileo al hacer que los cardenales contemplaran con sus propios ojos la realidad de las lunas de Júpiter o de las fases de Venus a través de un telescopio.

Se cuenta, aunque solo es una leyenda virtualmente inverificable, que Galileo, tras leer en voz alta la sentencia del tribunal en la que se veía obligado a reconocer como una verdad incontrovertible que la Tierra era el centro inmóvil del universo, pronunció entre dientes la famosa frase: "eppur si muove" ("y sin embargo se mueve"), porque dijera lo que dijera ese tribunal, o el Papa, o las Sagradas Escrituras, o el mas sesudo de los filósofos, la verdad es la que es y la Tierra se mueve.

Hoy, mas de 350 años después, sigue habiendo tribunales que afirman verdades incuestionables, que dictan dogma de fe sobre el mundo y los hombres, sobre la historia y lo que es posible e imposible en ella. Sigue habiendo condenas draconianas a los que osan cuestionar sus enunciados, sigue habiendo quien se niega a ver incluso lo que sus ojos le están mostrando. Pero hoy, como entonces, la verdad sigue siendo una y no da su brazo a torcer pase lo que pase.

Aunque aquí asistamos impertérritos y narcotizados al carnaval del absurdo y del sinsentido de esta crisis, aunque pensemos que nada se puede hacer y que toda alternativa es peor, algo empieza a moverse en las entrañas del mundo.

Hace unos días ha caído el corrupto régimen egipcio y poco antes el tunecino. Ahora la ola se extiende por el mundo musulmán y mas allá, ante la sorpresa y la confusión de occidente que no sabe muy bien como posicionarse ante semejante movimiento porque intuye que podría germinar también dentro de sus fronteras.

Y mientras, en la mas absoluta e intencionada de las oscuridades informativas, un país llamado Islandia, el primero y mas gravemente golpeado por la crisis, ha iniciado un experimento sociológico. Para los que no creen, para los que tienen miedo a lo que podría ser, entérense:

El pueblo islandés, la genuina voz de la soberanía popular de ese país, pronunciándose en las calles, obligó a dimitir a su gobierno y se desmarcó de prácticamente todos los partidos políticos. Decidió no salvar de la quiebra a NINGÚN banco ni entidad financiera, causantes principales del desastre, siguiendo la máxima capitalista de que si no se reparten los beneficios tampoco se reparten las pérdidas. Decidió que su fiscalía persiguiese y procesase a la totalidad de los directivos de esas entidades, muchos de ellos huidos del país. Decidió reformar su constitución para crear un sistema político basado en la democracia directa, con representantes elegidos entre los ciudadanos comunes. Y todo esto, que es imposible según nos cuentan aquí, sin recibir ni un euro de ayuda del exterior, ni de la UE, ni del FMI, ni del Banco Mundial, ni de nadie, puesto que han incurrido en la mas execrable de las herejías económicas y sociales. Y pese a tener que comprarlo prácticamente todo a otros países ya que su único recurso propio es la pesca. Pues bien, ¡Islandia crece!; ha revertido su déficit público y ahora presenta superávit, sus indicadores evolucionan positivamente y su recuperación gana por goleada a países comparables como Irlanda o Grecia pese a que éstos fueron golpeados menos duramente y han recibido enormes ayudas económicas de la UE y del FMI.

Pero eso, como todo el mundo sabe, es imposible. Solo hay un camino y salirse de él es estrellarse, ... ¿o no? Porque a lo mejor el mundo ahí fuera no es exactamente como nos lo han contado. A lo mejor hay otros caminos. A lo mejor resulta que no somos el centro del universo.

Leo los periódicos, veo la televisión, escucho a sesudos analistas. Y concluyo que el sistema es demasiado poderoso, que no se puede hacer nada para cambiar, que toda alternativa es peor, que la sociedad ha perdido la capacidad de actuar solidariamente, ... Y sin embargo ...

miércoles, 9 de febrero de 2011

A través del Universo



Las palabras fluyen como lluvia dentro de una taza de papel, se deslizan al pasar, se desvanecen a través del universo.
Charcos de tristeza, olas de felicidad, pasan por mi mente dominándome y acariciándome.
Imágenes de luz vacilante que bailan frente a mí como un millón de ojos, me llaman y me llaman a través del universo.
Pensamientos serpenteantes como un viento inquieto dentro de un buzón, se tambalean ciegamente mientras recorren su camino a través del universo.

Sonidos de risas,
sombras de la tierra,
vienen a mi mente incitándome e invitándome. Infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor como un millón de soles que me llaman y me llaman a través del universo

John Lennon, "Across the Universe", No One's Gonna Change Our World (1969)


Por muy importantes que nos parezcan nuestras luchas, nuestras aspiraciones o nuestros desvelos, no son nada frente a la inmensidad del Cosmos. Todos los sufrimientos y las alegrías, incluso las mas extremas que podamos encontrar a lo largo y ancho de nuestro mundo, son apenas la imperceptible rugosidad que no acierta a desmentir la absoluta tersura de la superficie de esa inmensa pompa de jabón que es el universo, con su orden, su belleza y su sentido absolutos.

Mas allá de todas mis preocupaciones, el planeta gira suavemente y sin pausa y las estrellas viven existencias colosales y espléndidas. Incluso la vida misma, esa minúscula y exótica química que chisporrotea en algunos rincones de la inmensidad, es fundamentalmente ajena a nuestra presencia; somos solo un accidente, un requiebro para la selección natural. Aunque podamos devastar el planeta y extinguir miles o millones de especies, la vida en la Tierra nos terminará sorteando, porque es demasiado extensa, demasiado tenaz, para tan simples criaturas.

Y, extrañamente, ese pensamiento me da paz. Pensar que por muy angustiado que me halle la dimensión real de mis pasiones es insignificante en el orden del Cosmos, es un pensamiento liberador. Me acerca a la visión de que todo es mera apariencia, ficción o diversión, que aparta nuestra vista del sentido de lo absoluto. Como si todo engranase suavemente en una gran rueda que le diese sentido; crear y perpetuar el orden, la información. Un sentido inscrito en las leyes de la física. Es mi propia versión del Nirvana, aunque con un componente de racionalismo y vitalismo que me temo que no comparten los budistas.

La bahía bajo las estrellas estaba ahí mucho antes de que llegasen los hombres y seguirá allí mucho después de que se vayan definitivamente. Y el océano celeste, y la Luna. Y su inmensa belleza, indiferente a mis torpes intentos de aprehenderla, a que mi cámara no pudiese captarla con una sola instantánea real, a que tuviese que disparar dos veces, con dos días de margen y luego fusionarlas, a mis malabarismos con el rango dinámico, a mi torturada conciencia por no hacer una buena fotografía sino un ejercicio de ilusionismo digital.

Porque pese a todo, pese a que esta fotografía no es real, la escena sí lo es. Mis ojos la contemplaron, estaba allí, frente a mí. Y me olvidé de todo lo demás.

viernes, 4 de febrero de 2011

Caserío Benalí (I)


Incluso en esta tierra asolada por el asfalto y el cemento existen rincones únicos llenos de microcosmos secretos y espléndidos. Uno de ellos lo descubrimos hace un par de años huyendo de los "excesos de humanidad " que acontecen cada año en nuestra irredenta ciudad con ocasión de la fiesta de las fallas; el Caserío Benalí.


El caserío es una alquería de origen musulmán cuyas primeras construcciones se remontan al siglo XIII, aunque en la zona existen restos de épocas aun mas primitivas, íbero-romanos y neolíticos. Disponía antiguamente de una torre, “La Torre de Benali”, de la que hoy se aprecian parte de sus restos adosados a las viviendas cercanas, que proceden de época más reciente. Aun conserva su cementerio y una ermita dedicada a S. Antonio Abad, así como su fuente, que era abrevadero público.


Construida de tapial y sillarejo, al cuerpo central le fueron agregados los demás edificios auxiliares, cuadras y corrales más o menos abiertos. El Caserío de Benali se encuentra a 18 Km. de Enguera, en plena sierra homónima, en la parte meridional de una extensa area que ocupa las zonas altas del interior occidental de la provincia de Valencia, una zona rural y forestal poco habitada y muy mal comunicada pese a la relativa proximidad de la capital.

Otra de sus peculiaridades es la abundancia de restos marinos fósiles, en particular
conchas y caracolas, fácilmente visibles como parte integrante de las rocas areniscas.