Segunda entrega de la serie. Nótese la variedad humana; edades, actitudes, razas. No son una panda de alborotadores. No son fanáticos antidemócratas (¡Dios mío, qué cosas se han llegado a decir de nosotros en todos estos días!). No son piojosos, borrokas, batasunos, golpistas (qué miedo nos han de tener algunos para recurrir a una tergiversación tan burda).
No. Son ciudadanos españoles. Ciudadanos exigiendo a los servidores públicos que hagan el trabajo para el que se les paga y sean justo eso, públicos, no privados, no interesados. Y tienen derecho, ¡vaya que si lo tienen!, porque son ellos quienes les pagan. Que la mayoría permanezca en silencio no les resta legitimidad. Al fin y al cabo lo que reclaman es el respeto a la legalidad, a la Constitución y al espíritu que las inspira, a la moral y a la ética del servicio público. ¿O es que acaso estas cosas son "extras" no incluidas en el contrato inicial?
Por cierto, según el periódico La Razón (¡¿?!), la manifestación de Valencia contó con 10.000 participantes. No sé de dónde han sacado semejante cifra pero yo, haciendo uso de la inferencia estadística y del impagable beneficio de hablar por propio experiencia de lo que cuento, puedo asegurar que había al menos 40.000. El periódico Levante, elevaba la cifra a 80.000 y podría no ser exagerada. Otro día hablamos de los Medios de Desinformación ...









