
Hace casi un mes de mi última entrada. Pero es que no he podido dedicarle mas tiempo. Estoy embarcado en profundos proyectos; uno que ya contaré si consigo sacarlo adelante (y que me consume grandes cantidades de tiempo entre libros y ordenadores); otro que es recuperar el mundo y encontrar sus rincones sagrados; y el tercero, el mayor, ser padre de David.
De un tiempo a esta parte estoy empezando, en cierto modo, a dejar languidecer este blog. No es una decisión consciente, deliberada, sino un cúmulo de situaciones y convergencias que se están dando en torno a mí.

Diversas conmociones y vivencias, un mundo entre la crisis y la catarsis, la cercanía de una de esas bisagras de la vida, ... Es uno de esos momentos en los que surgen los grandes cambios y que sean grandes revoluciones o grandes desastres es apenas cuestión de pequeños detalles. Yo he decidido afrontarlo como la gestación de algo importante. Y por eso trato de concentrarme en lo realmente importante; sentir la magia eterna del mundo y mostrársela a David, el mayor regalo que nunca he recibido.
De un tiempo a esta parte cada vez ocupa una parcela mas grande de mis días y aun mas desearía que fuese, porque a veces me entran ganas de lanzarme a la aventura, montarnos en el coche he irnos a recorrer y disfrutar el mundo. Y eso, que muchos calificarían de ocio, es una ocupación: la ocupación mas importante del mundo.
P.D.: Ya sé que no estoy muy inspirado en el texto pero es que, ustedes me perdonarán, tengo la cabeza en otras partes ...